jueves, 9 de julio de 2009

La danza del maíz

El Informador, jueves 9 de julio, 2009.

A finales de julio, en medio de las aguas, empieza, en algunas regiones de México, la cosecha del maíz y con eso, las celebraciones, como las que hacíamos en el rancho de Tepa, con una deliciosa Torta de Elote, como la que hacía mi tía Aurora. Con eso celebrábamos la cosecha del maíz, como ahora están preparando sus mejores vestidos, sobre todo porque esperan que este año sea de 1 millón 350 mil toneladas las que recojan y, como los precios están más o menos estables por la baja en la producción de etanol, decimos que es época de tirar cohetes.

Con esta producción se puede controlar el precio y la inflación en algunos alimentos, las tortillas en particular, además de que ya han logrado una modesta apertura comercial en los EUA —como la del año pasado— y por eso, los productores están motivados por el precio que se observa en el mercado internacional.

Dan ganas de celebrar con ellos, pues sabemos que la cosecha depende de varios factores —al azar—, y es como estar en manos de la suerte: el clima, las heladas que les parten el corazón, el exceso o la falta de agua, las plagas y otras variables.

Desde tiempos prehispánicos ha sido la mano del hombre la que transformó este producto y con eso logró alimentarse. Todo fue a partir del teozintli, que alguien logró ablandarlo con un poco de cal —¿quién lo habrá hecho?, ¿sería al azar o los dioses?— y de ahí al molino de nixtamal para que salieran las calientes y sustantivas tortillas recién hechas.

El hombre transformó la Naturaleza y esto lo consignaron en los mitos cosmogónicos de los mesoamericanos que, de una u otra manera, le otorgaron al maíz un carácter sagrado y lo definieron como si fuera la materia con la que están hechos los hombres y también las mujeres: de maíz amarillo y de maíz blanco se hizo su carne; de masa de maíz se hicieron los brazos y las piernas del hombre... que entró en la carne de nuestros padres y los cuatro hombres que fueron creados..., como dicen en el Popol Vuh.

Ahora será hora de celebrar con la danza del maíz la fiesta de esta época, cuando los campesinos cosechan el fruto de su trabajo, libran la dependencia con la Naturaleza y confirman ser diferentes a los urbanos, pues ellos viven y se alimentan de maíz y ahora son parte del PIB y de la economía nacional.

Los huicholes de la sierra Madre Occidental —entre Jalisco y Nayarit—, incorporan a sus fiestas una suerte de danza con la que complementan el ritual. Le llaman La danza del maíz.

Por fortuna, no todo en esta vida es “la política”, sino que también de maíz vive el hombre y por eso podemos celebrar este año —cualquier pretexto es bueno— para bailar la danza del maíz brindando por el resultado de la cosecha del año y de los beneficios que, de repente, logra el trabajo del hombre.