Vuelta al tema migratorio

El Informador, martes 30 de junio, 2009.

El tema de la inmigración en los Estados Unidos da vueltas una y otra vez, como si en cada una de ellas trataran de encontrar la solución a esto que parece se trata de encontrarle la cuadratura al círculo. Para hablar de este tema hay que separarlo en algunas de sus partes: por un lado, está el tema en sí de los ilegales; por otra, el qué hacer con aquellos que lograron entrar y viven en el país, ahora que suman 12 millones de almas y, en tercer lugar, qué hacer para resolver la mano de obra que requieren en el campo por tiempo limitado y/o por temporada.

La entrada de los ilegales es el nudo ciego que no se puede deshacer, pues viola la ley que establece que una persona requiere de un pase para cruzar la frontera y si lo hace de otra manera, debe atenerse a las consecuencias y esto se aplica tanto en EUA como en el resto del mundo hasta que un día se forme una Unión Americana (como la Europea) donde se borran las fronteras, pero, para eso, hace falta un buen.

El otro problema es legalizar a los que viven allá y que trabajan y cumplen —escondidos— con ciertos principios básicos. Para ellos Obama ha dicho que les buscará una salida para los que quieran convertirse en ciudadanos: primero, que acepten su error y que paguen una multa, así como sus impuestos; luego, que aprendan inglés y se formen en la fila, detrás de los que han cumplido con la ley aunque viven con la espada de la migra y a salto de mata, víctimas de la discriminación y la explotación, donde, los derechos humanos, dejan mucho que desear.

Otro problema es el de la mano de obra en el campo. Para esto bien pueden voltear a ver a los canadienses que lo tienen bien instrumentado: boleto de ida y vuelta, campamentos donde viven, sueldos y prestaciones establecidos. A lo mejor sirve de algo, lo que ahora se propone María Teresa Fernández de la Vega, la vicepresidenta de España que ha propuesto un nuevo proyecto de ley para que se perfeccionen los flujos migratorios en función del mercado de trabajo, se incremente la lucha contra los ilegales y, de alguna manera, favorezca su integración.

Obama pretende mantener la tradición de los Estados Unidos como una nación cimentada en los principios legales y en la inmigración, pero, no pueden tolerar que se viole la ley. Como titiritero, vuelve a mover los hilos de la política migratoria, constituyendo a un grupo de expertos para que hagan el lobbying entre Republicanos y Demócratas para ver si pueden avanzar en las estrategias, propuestas y soluciones que se supone tienen más o menos avanzadas.

Mientras, siguen construyendo el muro fronterizo, pues lo que va en contra de la ley ha sido, es y será castigado sin duda alguna. Sólo queda arreglar a los ilegales del pasado y reformar lo de la mano de obra temporal.