En corto: morir en los brazos de una morena

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 28 de agosto, 2009.

De que me voy a morir en brazos de una mulata, en brazos de una morena, con sus aretes de plata. Adiós que me voy llorando de pena, ¡ay! negrita mía, me voy soñando que voy a volver a verte algún día en la esquina de mis sueños, así, más o menos, cantan el son jarocho La morena, en el cortometraje que hizo María Novaro en el 2006 y que ahora viene a cuento por la nueva edición del festival de cortometrajes, donde podremos ver las nuevas producciones nacionales e internacionales en este género cinematográfico.

Imagino que el cortometraje es la mejor manera de empezar a hacer cine en cualquiera de sus especialidades: la producción, dirección, fotografía, guión o edición de la obra filmada o aprender a encontrar las locaciones y hacer el casting para los actores que formen el reparto en esta versión del séptimo arte, ¿no creen?

Tanto por la inversión, como por los recursos que se necesitan, sin duda, es la mejor manera de empezar en este género que, no por breve es más fácil, pues hay que saber cómo contar algo contundente y sin desperdicio en tan sólo ocho minutos pegado a la columna vertebral.

La semana que entra, del jueves 3 al 11 de septiembre se lleva a cabo la 4ª edición del Festival del Cortometraje ShorShortS, proyectándose en la Cineteca Nacional y en las salas de Cinemex de Insurgentes y Altavista.

Lo bueno y breve, doblemente bueno, como se aplica en el cortometraje, pues no hay tiempo para explorar más que una o dos ideas cuando mucho, y la historia debe estar bien estructurada y enmarcada en un momento dado de la existencia, para que no se convierta en un conjunto de gestos, viñetas o cuadros plásticos.

El problema está, paradójicamente hablando, en poder apreciarlos en una exposición continua, como la que sucede en un festival como este donde, al rato, ya no supimos quién hizo qué. ¿Cuántos cortometrajes vamos a ver por sesión: quince o veinte, uno tras otro? Al final no puede uno digerirlos, aunque sí los apreciemos cuando aparecen, pero, apenas estamos saboreando el reciente, viene otro más y, al final, estamos hechos camote por no tener la pausa necesaria para degustarlos.

Se me ocurre que durante el Festival deberían de venderlos en DVD o subirlos en YouTube para que podamos verlos uno a la vez y le demos tiempo al siguiente para disfrutarlo cuando queramos. En la red vimos el que dirigió María Novaro (1951-) —famosa por su largometraje Danzón (1991)—, un corto que filmó en el 2006 como La morena, una producción de Tatiana y Valentina Ortiz Monasterio, con fotografía de Erika Licea y la gracia y el buen gusto de María que aprovecha un México (casi) desconocido, el de los canales, las trajineras y los callejones de Xochimilco, donde trasportan flores y verduras, entre ellas, la flor de calabaza de una belleza notable por su color, alegre como el son jarocho que, al final de esa historia de amor entre un joven repartidor que corre para entregar su pedido para llegar a tiempo y ver bailar a la que le gusta, a la morena, la más bonita de todas, en la escuela secundaria, mientras cantan: ante noche sueña, sueña, que hasta me moría de risa, de volver a verte morena, por la esquina de mis sueños, mientras vemos cómo la morenita con su arete de plata termina de bailar y cierra la historia con una mirada de soslayo al joven repartidor, una mirada que lo dice todo.

Durante estos nueve días, se exhibirán ciento cincuenta cortometrajes de todo el mundo con las novedades en México en tres categorías: cine, video y el capítulo Iberoamérica, además de las novedades de Asia y el Lejano Oriente, así como los cortos de los años 50’s hechos por los cineastas franceses de la Nouvelle Vague.