Las batallas con el Cabildo

El Informador, martes 18 de agotos, 2009.
El domingo pasado vimos en la televisión cómo el doctor Alfonso Petersen, Presidente Municipal de Guadalajara, defendía su visión y el proyecto que viene trabajando desde que asumió el poder, frente a un grupo de regidores de ese Municipio. Lo que nunca vimos, por desgracia, fue que los Regidores compartieran su visión y vieran las cosas desde una mayor altura, de tal manera que compartieran todo eso que está detrás de los juegos y de la villa Panamericana.

Estando lejos del bosque, lo que vimos fue la sombra de la grilla y la actitud protagonistas de algunos de la oposición que, más que debatir, como dicen que para eso están, vimos cómo sistemáticamente niegan lo que proponga el partido en el poder, como si esa fuera la manera de “balancear” las decisiones y las propuestas del gobierno. Otros, simplemente se niegan a los cambios del proyecto original, como si el cambio no fuese una condición del ser humano.

Como si no fueran tapatíos que viven en esa ciudad privilegiada, como si se les hubiera olvidado sus compromisos: el reto y el privilegio de ser la sede de los Juego Panamericanos 2011, que moverán la economía durante su desarrollo y que promoverá a la cuidad de Guadalajara para su beneficio más allá de lo que duren los eventos y que, el Alcalde, como le corresponde hacerlo, había aceptado el reto para aprovechar, entre otras cosas, reactivar al Centro Histórico pauperizado y regresarle su dignidad y la vitalidad que merecen tener sus habitantes a estas alturas del siglo XXI.

Pero la actitud de los regidores invitados a ventilar públicamente sus ideas y resistencias, desde nuestro punto de vista, no mostraron, en ningún momento, su apoyo de esta visión, de esta idea, de este sueño que tan claramente tienen el doctor Petersen en beneficio de esa ciudad.

Todo lo que presentaban eran minucias, pequeñas batallas en un desierto político; árboles en medio del bosque, característica de algunos políticos que no logran levantar la vista y ver las cosas desde la altura para que desde esa posición propongan y apoyar —con ganas y entusiasmo, como sus habitantes— el “cómo sí”, tal como proponía el Alcalde y no nada más el “cómo no”, que es el más fácil del mundo.

Se trata de hacer una inversión que se va a recuperar en el tiempo a través de un Fideicomiso, inversión planeada para revitalizar al centro. Es un proyecto bien diseñado, tanto en su continente, como en su contenido, que sin mayores problemas podrá recuperar en el tiempo las inversiones hechas en beneficio de sus habitantes y que, además, según explicaban, dejará al Municipio —que en 2010 lo recibe el PRI— sin problemas y con sus finanzas libres de deuda.

Ojalá, pensamos desde nuestra casa en la ciudad de México, los tapatíos no pierdan esta batalla y el Cabildo vea más allá de sus propios intereses para que ese proyecto se lleve a cabo y esté justo a tiempo.