miércoles, 26 de agosto de 2009

Para quien gobiernan en el DF

La ciudad de México ha estado gobernada por el perredismo desde el año 2000 y tal parece que sus metas y la población objetivo de cada delegación en la que gobiernan está cada vez más clara y las excepciones son pocas, la Miguel Hidalgo con delegado del PAN e Iztapalapa del PT con el famoso Rafael Acosta, “Juanito”, el delegado electo en Iztapalapa, quien acaba de afirmar que “no permitirá que Andrés Manuel López Obrador intervenga en su administración”, pues dijo que “en caso de que no se den los mecanismos legales para que Clara Brugada ocupe la jefatura delegacional, él se quedará a gobernar en esa demarcación el trienio completo” y para todo esto ni AMLO ni Marcelo Ebrard dicen algo.

Saber para quién gobiernan está muy claro, por lo menos en Tlalpan, que es donde habito, donde las mejoras no están hechas para beneficio de sus habitantes, sino de los servidores de banqueta, a los que desean que sigan votando por ellos, hasta que entren en conflicto tanto los ambulantes de fritangas como los taxistas cuando apliquen aquello de “si me lees, te leo”.

En la Calzada de Tlalpan, frente o de lado a los hospitales de Psiquiatría, Cancerología y Nutrición a las banquetas les hicieron cirugía mayor e hicieron una desolada plaza y en las dos, nadie pueda caminar por esas anchas banquetas que vimos construir hace un año, pues están llenas de carritos de fritangas con sus toldos amarillos como los que usan esos puestos, no vaya a ser que los pongan azules o rojos —feos como toldos—, y les quiten la licencia.

Los visitantes de los hospitales salen a tomar sus fritangas bajo el cobertizo que la delegación les han colocado, sin que existan los criterios de salubridad, ni pensar en los peatones para que caminen y, los hospitales —federales— no amplían esos servicios dentro de sus facilidades, para que los miles de visitantes puedan alimentarse, dejando que sea el ambulantaje el que ofrezca ese servicios.

Los taxistas —piratas o no— son otra población más o menos cautiva del PRD. Ahora tienen un nuevo “look” y han tenido que pintar sus coches guinda y dorado, manchado de algo que parece una espiga de trigo, pero que se supone es el ángel de la Independencia, el emblema de la ciudad esquematizado que termina siendo un manchón que nadie sabe de qué se trata. ¡Ah, pero eso sí, lo básico: el foco exterior si es que están libres y marquen bien los taxímetros, eso es otra bronca.

Lo patético en Tlalpan es el gusto por las “esculturas”: unas de hierro oxidado de un barrendero con dos perros que los siguen, su escoba y su carrito y, para que no se nos olvide que están a favor de los desamparados, la otra escultura —siniestra— en homenaje al “perro callejero” —responsabilidad de la Delegación—, cojo y herido, parecido a los que vivimos impotentes bajo este poder delegacional sin ser taxista o fritanguero ambulante.