Fin de la recesión en EEUU

El Informador, martes 22 de septiembre, 2009.
(Foto: Ben Bernanke, Presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos)
Tal parece que la venta de automóviles es una de las variables que muestran la tendencia en el consumo y, por lo tanto, el incremento en la producción y en la actividad industrial en general, ya sea en los EUA o en donde ésta se mida. La Reserva Federal de EUA (como el Banco de México en México) siguen con lupa estas fluctuaciones y por eso, cuando su Ben Bernanke, el presidente de la Reserva comprobó que las ventas habían aumentado 11% en comparación con las del mes de julio revirtiendo la tendencia negativa a menos 1.0%, con las ventas del año pasado, salió a la palestra para declarar públicamente que la recesión podía darse por terminada, pues el consumidor ya había sacado la cartera para ir de compras y cambiar al último modelo, vestirse para el otoño y tener los artículos deportivos que les hacía falta, aumentando el consumo minoritario en un 2.4% comparado con el mes de julio y sólo un 0.4% menos que el año pasado.

Como todo lo que dice Bernanke tiene repercusiones en la economía —y en la bolsa—, tal como lo contgaba en su autobiografía el viejo Alan Greenspan, quien narraba, una y otra vez, lo delicado que es dar una opinión en situaciones complejas como esas que enfrentó tantas veces en su vida, cuidadoso en el fondo y en la forma de sus discursos, pues, un tono de voz más bajo del normal y los mercados lo tomaban como si se estuviera cayendo el mundo.

Por eso, Bernanke tuvo que estar seguro de esas cifras y compartir, no sus sentimientos, sino la fría realidad al declarar que se daba por terminada la recesión y que han entrado en una etapa de recuperación, lo cual, no significa más que un respiro anticipatorio y el cambio en las tendencias que hace que esas curvas retomen su dirección positiva, aunque puede ser todavía temprano, según los expertos, para que los empleos retomen su ritmo.

Todo esto sucedió cuando recordaban —no creo que se diga, celebraban— el primer aniversario del colapso de Lehman Brothers quien inició la crisis financiera de la historia y el segundo naufragio que sufría esa empresa desde el siglo XIX, cuando se habían escuchado los gritos de Emmanuel Lehman, uno de los hermanos fundadores de esa compañía en 1862 cuando gritaba desesperado: “¡Todo ha terminado!” pues esa era la sensación que tuvo durante la guerra civil pues se habían cortado las comunicaciones entre Alabama —donde estaban— y Nueva York, donde tuvieron que mudarse.

Igual eran los gritos de los náufragos en La tempestad de Shakespeare como hace un año eran los de Richard Fuld, CEO de Lehman Brothers, quien dejó crecer el mercado hipotecario sin cambiar de rumbo con la rapidez que se necesitaba, hasta entrar al ojo de la tormenta más feroz que haya azotado a esta empresa hasta su destrucción total, como si así se cumplieran las predicciones apocalípticas del viejo Emmanuel un siglo y medio después.