350 partes de bióxido por millón

El Informador, martes 27 de octubre, 2009.
Durante toda la historia de la humanidad —hasta hace 200 años más o menos—, la atmósfera contenía 275 partes de dióxido de carbono por millón, es decir, que esa era la proporción del número de moléculas de dióxido de carbono en relación con otras moléculas que tiene la atmósfera. Esas 275 partes de bióxido son útiles, pues sin ellas y sin las otras moléculas de gases, se produce el efecto invernadero que permite concentran el calor en la atmósfera para que la Tierra no sea tan fría. Pero el límite, según los científicos de la NASA, es de 350 partes de bióxido de carbono por millón (ppm) y, por desgracia, ahora la han medido y sabemos que existen 387 ppm, sin poder retener el sobrecalentamiento del planeta y sus caóticos efectos.

Los Estados Unidos parecen no estar listos para comprometerse oficialmente y reducir la emisión del bióxido. Cuando David Leterman entrevistó a Barack Obama, éste propuso una solución para los desempleados : si estos se entrenaran y pudieran dedicarse a convertir los millones de hogares que tenemos en este país y las convirtieran el uso de una energía en una más limpia (“a clear energy”), además de mejorar el ambiente, habría trabajo para todos.

R. K. Pachauri, Premio Nobel y Presidente del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático en la ONU (PICC) a cargo de la próxima conferencia en diciembre en Copenhagen, señaló que se debe producir un acuerdo multilateral que aborde este problema urgente para que todo el mundo se movilice frente al cambio climático que ya es una realidad inequívoca, más allá de cualquier duda científica.

Este año en Viena se brincaron el otoño y el invierno entró de golpe y porrazo y en el mundo, los expertos registran mayores niveles de lluvias en el hemisferio Norte y menores en las regiones tropicales y la impresión que tenemos es que cada vez hay más lluvias extremas y que éstas se han generalizado, así como, que cada vez hace más calor, hay más inundaciones y, en otras latitudes, las sequías aumentan y la región ártica se calienta a un ritmo tres veces mayor que el resto del planeta.

Es un problema global y hace falta que se resuelva como un todo y que adoptemos medidas específicas —todos y cada uno de nosotros— para contribuir a la disminución de las emisiones de bióxido de carbono para que ojalá se estabilice en 350 o en 275 partes por millón para tener el efecto invernadero que necesitamos.

En México deberíamos usar energía más limpia usando racionalmente la energía eléctrica, usar calefacción solar y consumir menos agua. En diciembre Barack Obama recibirá el Premio Nobel de la Paz dos días antes de la reunión en Copenhagen y no se sabe si asistirá a la Conferencia, pues no ha logrado el apoyo de las fuerzas económicas y políticas para comprometerse al cambio. Por lo pronto, ha hecho una propuesta “informal” en donde intenta incrementar el empleo y usar una energía más limpia.