jueves, 15 de octubre de 2009

En Guanajuato, de todo para todos

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 16 de octubre, 2009.

(Ilustración: Danièle Desnoyers y su obra Là où je vis)

Qué difícil debe ser programar el Festival Cervantino que año con año se lleva a cabo en la ciudad de Guanajuato no sólo por las diferencias entre los potenciales públicos, sino por los lugares disponibles y las diferentes expresiones artísticas que entran dentro de un presupuesto apretado que trata de satisfacer el gusto y la demanda de un público que está representado en casi toda la escala cultural y que va de lo popular y frívolo, pasando por las expresiones callejeras y el arte alternativo —cada vez más atractivo—, pasando por esos eventos más sofisticados o de vanguardia en lo musical, la danza o artes escénicas. (Ver: www.festivalcervantino.gob.mx)

A partir del pasado miércoles 14, cuando se inauguró el Festival, hasta el domingo 1º de noviembre, durante dos semanas y media, habrá actividad de todo tipo y para todos los gustos. Sin duda, se sufre por las noches con los jóvenes que toman los callejones como si fuese el patio de sus cantinas, sin considerar a los demás que desean descansar, como si durante el festival estuviese prohibido hacerlo o fuese sólo para los rucos. A este Festival lo han subtitulado “Galileo y el Telescopio 400 años” y han invitado a Québec como región cultural y a Zacatecas como Estado.

Como muestra, podemos ver lo que sucederá mañana sábado: por un lado, estará el Théâtre Sans Fil en la Explanada de la Alhóndiga, en donde Andrè Viens nos muestra cómo se mueven unas figuras fantásticas con la música de Ravel.

Ese mismo día, a las 12:00 estará en la Ex Hacienda de San Gabriel de Barrera el grupo de jazz Euterpe, interpretando su música de fusión que explora nuevas formas de expresión. Al mismo tiempo, justo para otra audiencia, en el Mercado de Guanajuato estarán los Jaraneros de Nochistlán tocando esos jarabes tan alegres, con su letra ingeniosa y plena de doble sentido.

Por la tarde, La Troppa, una compañía de teatro chilena, ofrecerá un espectáculo hecho con el rigor intelectual que se requiere hasta que encontró su propio lenguaje dentro del ámbito de la excelencia con la obra Sin sangre, basada en esas historias de venganza como las que escribió Alessandro Baricco, donde podremos ver si es posible que la belleza triunfe sobre el horror del crimen, con un montaje en forma de trilogía “para explorar y sumergirse en los tres planos de mayor trascendencia en la vida humana” donde se indaga el lado oscuro del hombre en medio del dolor, la violencia y el deseo de vengarse.

También por la tarde, seguirá palpitando el Cervantino con una presión más alta con Danièle Desnoyers y su obra Là où je vis que, aunque parece una coreografía para atletas, no lo es y la historia viene desde 1989 cuando fundó su compañía Le Carré de Lombes y cuando parecía que había inaugurado una antesala del vértigo, sobre todo, por la idea que tenía de mostrar una danza multidisciplinaria que al mismo tiempo era intimista, convirtiendo el espacio alternativo en una especie de arquitectura para la danza en donde los bailarines son parte de ese juego plástico que dibuja, manipula y subraya todo lo que expresas como parte del lenguaje coreográfico. Por eso, dos décadas después Danièle Desnoyers sigue siendo una gran artista que ha sido capaz de renovar el lenguaje escénico con esa interacción, nunca antes realizada, entre la danza, la música y las artes visuales.

Por la noche se presenta en el Teatro María Grever El otro Einstein de Andrés Roemer, una obra en donde hablan las dos mujeres “formales” de Albert Einstein y su secretaria particular para ventilar sus relaciones y configurar —o más bien, desfigurar— al físico genial, construyéndolo y destruyéndolo ofreciéndonos la parte oscura de un hombre tan difícil de iluminar.

Es un Festival de contrastes, que va de las marchas zacatecanas, pasando por el arte alternativo hasta llegar a la vanguardia del teatro, danza y música.