jueves, 1 de octubre de 2009

Satélites, como las parejas que dan de vueltas

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 2 de octubre, 2009.

La primera mención que se ha registrado en el mundo de la ficción sobre un satélite artificial en órbita dándole de vueltas a la Tierra, fue en 1869 en La luna de ladrillos de Edward Everett Hale. Ahora, hasta los niños saben lo que son estos objetos, no digamos el gran Julio Verne, maestro de la ciencia ficción quien, en el siglo XIX le daba de vueltas —¿así se dirá?— a la exploración del espacio y el lanzamiento de unas extrañas naves espaciales rumbo a la Luna, con cohetes que necesitan lograr una velocidad de 8 km/seg y que puedan desprenderse en etapas, antes de dejar flotando por el espacio a unas aladas criaturas que dan vueltas per secula seculorum.

También sabemos que hay parejas —que son como los satélites— que se la pasan dándole de vueltas a su relación creando unos extraños triángulos amoroso en donde uno de ellos le da de vueltas a ella que gira alrededor de otro que, finalmente, sólo gira alrededor de sí mismo como si fuese esta la ecuación espacial entre los seres humanos.

Con estas dos ideas en la cabeza, Alonso Ruizpalacios y Gibrán Portela armaron la estructura de una obra de teatro que titularon Satélite 2012 para ponerla en escena en el Teatro Santa Catarina de Coyoacán, dirigida por Alonso como parte del Proyecto 2012 que promueve Luis Mario Moncada y que podremos ver los domingos, hasta el 15 de noviembre, a las 18:00 horas.

Hacía tiempo que no veía una obra tan bien estructurada, limpia, original, inteligente y divertida como esta. Hacia tiempo que no veía una obra tan bien dirigida. Hacía tiempo que no veía un reparto —novedoso y genial— con Sophie Alexander-Katz, Gastón Yáñez y Pedro Izquierdo. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto de un escenario hecho con una video-proyección en vivo y, para terminar, hacía tiempo que no la pasaba tan bien, riéndome como debe uno hacerlo, sin trampas, ni fingimientos, entendiendo el trasfondo forrado de humor —negro, pero humor, sobre todas las cosas—, en los dos planos que trazaron y que nosotros completamos para integrar la trama: una pareja que, finalmente y con dolor, se separa, para ya no seguir dándole de vueltas a su relación agotada antes de que caiga a tierra debido a la fuerza de gravedad de esa decadencia amorosa.

Dos historias en paralelo: la de los satélites y la de los hombres que se supone recogen algunos restos del material satelital —homeless del desierto—, que nos relatan la tierna y trágica historia de Laika (la que ladra), el primer animal vivo en orbitar la Tierra a bordo del Sputnik 2, en 1957, una perrita que murió siete horas después de estar encapsulada en el espacio y hasta ahora, sigue dando de vueltas, ya sin poder asomarse a la ventanita.

Dos obras por un boleto en el Proyecto 2012: antes de Satélite 2012 vemos Catalina de Gabino Rodríguez y las Lagartijas Tiradas al Sol de Luisa Pardo, con una historia del verismo del XIX, envuelta en correos, graffiti y celulares, donde Gabino cuenta su historia de amor —con Catalina— hasta una reversión de personalidades en menos de una hora.

Después del intermedio podremos disfrutar Satélite 2012 y confirmamos la trayectoria de Alonso quien años después de estudiar en RADA de Londres, actuó como Edgar en Rey Lear —dirigida por Rodrigo Johnson, con una escenografía de Mónica Raya quien, por cierto, acaba de recibir la medalla de oro como Outstanding Scenographer en el World Stage Design 2009 en Seúl, Corea— y luego, dirigió otras obras y produjo para TV hasta llegar a escribir y dirigir esta obra tan exitosa, como lo pronosticamos ahora.

Si se animan a verla, pueden merendar en Las Lupitas de la esquina, donde ofrecen el atole más rico del universo, tal como lo promueven en la carta.