jueves, 19 de noviembre de 2009

De la muestra de cine y las castañas

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 20 de noviembre, 2009.

(La boda de Catherine Deneuve con el fotógrafo inglés David Bailey en 1963). Durante el mes de noviembre se lleva a cabo la 51 Muestra Internacional de Cine con 21 títulos de varios cineastas reconocidos como Pedro Almodóvar, Ang Lee o los hermanos Coen, entre otros, películas que se proyectan en la Cineteca Nacional y, a partir de la semana pasada, en 20 salas de la ciudad de México —algunas de Cinemex, Cinemark, Cinépolis, UNAM y otras—, además de pasarse en otras 21 ciudades de la República en una distribución que nada tiene que ver con sus orígenes allá en la prehistoria del 1958 —nostálgicos y encantadores—, donde íbamos los happy few de esa época al Fuerte de San Diego en Acapulco y luego al cine Diana en la ciudad de México, para comprar a la salida unas castañas asadas y desvelarnos dos semanas seguidas en una gran borrachera con el cine de vanguardia.

Este año empezó con Los abrazos rotos de Almodóvar, una película decepcionante, tal vez producto de haber creado fama y luego haberse echado a dormir y que esperamos sea un bache y no la decadencia y caída del cineasta: su guión es malo —¡habiendo tan buenos escritores!—, pero tal parece que cuando están en las alturas, se marean y pierden, entre otras cosas, la capacidad de autocrítica. Los abrazos rotos está llena de lugares comunes, es aburrida y la trama está basada en la vida de los guionistas, cineastas y en la -tan conocida- prostitución de las actrices. El reparto es de segunda, si no fuera por la desnuda generosidad y la belleza de Penélope Cruz.

Pero Almodóvar brilla por un momento y ese instante sucede durante los últimos tres minutos durante el fragmento de Chicas y maletas, una obra dentro de la obra, donde brinca el ingenio, la gracia, el absurdo y el exitoso intento de escandalizar a la burguesía con ese humor embarrado de cinismo que lo caracteriza.

Nueva York, te amo son 12 cortometrajes realizados por directores reconocidos y otros debutantes, continuación de las Ciudades del Amor el proyecto de Emmanuel Bennihy y segundo intento desde el exitoso París, te amo del 2006 y sorpresivamente vemos a una Julie Christie vieja —bueno, como lo estamos nosotros— pero tan bella que parace qu recién está saliendo del agua y no nos importa si la vemos en Nueva York que por lo pronto fue el escenario, sí, es en ese espacio violado el 9/11 donde se despliega el talento, el amor, el humor agudo tan neoyorkino, así como la nostalgia —una vez más la maldita nostalgia: ¿seré yo o el cine de estas fechas?— para ofrecernos 12 viñetas con mucho sentido del humor, chisporroteantes, para disfrutar de la belleza de una oriental en Chinatown, pasear de la mano por Central Park, y ver en los enlaces entre una y otra narración, ese paisaje espléndido de esta ciudad eterna en un encantador viaje virtual.

La mosca en la sopa fue Parque Vía del mexicano Eduardo Rivero, que no sabemos qué pretendía, ni entendemos cómo la aceptaron como parte de este festival que se supopne es "internacional": sin actores, repetitiva, circular, aburrida, acartonada y sin chiste alguno.

Pero la Reseña, como le llamaban cuando empezó hace medio siglo en el Fuerte de San Diego en Acapulco, donde asistían las artistas y los directores con los que llegábamos después de haber estado en la playa, felices a ver el cine de vanguardia bajo un cielo estrellado y una Luna creciente. Ahí vimos la obra maestra de Luis Buñuel (1900-1983): Bella de día (1967) con Catherine Deneuve (1943-) como Madame Severine Serizy, o Belle de Jour en el burdel de Madame Anais (Geneviève Page) a donde iba a trabajar uno que otro día entre semana por el placer de acostarse con quien fuera, inclusive con un chino misterioso y su cajita con un bicho que nunca supimos qué era, tal como Buñuel deseaba que sucediera, mientras Messieur Pierre Serizy (Jean Sorel) la esperaba en su mansión y nosotros nos retorcíamos de celos sólo de imaginar que eso fuera posible.