martes, 22 de diciembre de 2009

La sensación de fracaso

El Informador, martes 22 de diciembre, 2009.

De pronto, todo mundo salió por donde pudo para irse a su casa con la cola entre las patas una vez que dieron por terminada la Reunión Cumbre en Copenhagen, tan esperada desde hace dos años, en donde no llegó a nada concreto como se esperaba para resolver el problema del calentamiento global y por eso, no sabemos si reír o llorar.

Más que comprometerse a reducir —como lo hizo la Unión Europea— un 30% las emisiones de bióxido de carbono para el 2020, Obama llegó convencido de que no se firmara ningún acuerdo internacional, porque entonces, sabía que no lograría su aprobación sobre todo si se fijaban en ese acuerdo metas específicas para resolver el grave problema del cambio climático que tanto nos angustia.

Quedaron en que las cifras en la reducción de las emisiones se presentarán el 1 de febrero del 2010, sin que se incluya la aprobación para que un organismo internacional pueda verificar y consultar justo esos niveles de emisión de acuerdo a lo comprometido.

Obama se reunió dos veces con el líder de los chinos, Wen Jiabao, para presionarlo y que aceptara una cierta transparencia y algún tipo de acuerdo y aunque el compromiso no fuese legalmente vinculante, que cada país mostrará al mundo lo que está haciendo, como se comunicó la ambigua conclusión de estas reuniones.

La sensación general es de fracaso, aunque algunos de los participantes creen que se ha dado un paso significante y nosotros —bueno, nosotros es mucha gente, más bien yo—, sigo sin entender cuál fue ese paso significante, fuera de los compromisos claros, específicos y sustantivos de la Unión Europea.

El resto, el resto fueron unas declaraciones vagas hechas con ese lenguaje de los diplomáticos, donde no dicen ni aportan nada en específico a pesar que el problema está a la vista. Parece que se taparon los ojos, las orejas y la boca, como los changuitos de la caricatura, mientras que los científicos gritan a los cuatro vientos que ésta es la última generación que pueda hacer algo por salvar al planeta.

Ni hablar de las estupideces de Evo Morales y su compadre Chávez que su declaración —aparte de expresar su complejo de inferioridad— fue la de consultar al pueblo, para que sea vinculante en la aplicación de lo que se quiere en el mundo.

Habíamos entendido que las probabilidades para que Obama lograra la aprobación de un acuerdo internacional eran menores que si lograba un acuerdo nacional, como el que parece está en progreso. Por eso, evitó que avanzar por ese lado y se dedicó a exigirle a China que aceptara su transparencia, porque si no, serían palabras vacías.

La foto de grupo se evitó, los glaciares se siguen fundiendo y las empresas que reducen la emisión del bióxido cierran contratos millonarios con la industria emisora que busca los créditos verdes para avanzar por ese lado, tratando de reducir el bióxido que emiten por sus chimeneas.