miércoles, 9 de diciembre de 2009

Tercera llamada, tercera

El Informador, martes 8 de diciembre, 2009.

A partir de ayer, el mundo gira alrededor de lo que digan, hagan y se comprometan a hacer en la Cumbre de Copenhagen tan esperada, en donde deben firmar un nuevo tratado que sustituya al de Kyoto. Los testimoniales que han publicado en la revista semanal de El País no se andan con rodeos: Cuando era pequeño —dice Chai Erquan, chino agricultor de 65 años que vive en Ganzu—, llovía mucho. Ahora apenas hay agua o el de Dogna Fofaza de Mali: Si esto empeora, el ganado desaparecerá, y nosotros también y así continúan más de una docena de comentarios que le dan la vuelta al mundo como el de Karotru Tekita, de un pueblo que se ha ahogado entre las aguas de Kiribati: Bien se puede ver cómo el agua se ha comido parte de la tierra. Margaret Aliurtuq de Alaska reta a los políticos que dicen que no pasa nada, que vengan para que vean la realidad.

Lo que pasa es que en ese país poderoso, el negocio del carbono es grande en 25 de sus Estados y por eso se ha negado a firmar, desde hace doce años, el Protocolo de Kyoto de 1997. Es increíble que las razones que explican la inacción de Estados Unidos —incluidas la ideología y la ignorancia científica (¡aunque Ud. no lo crea!) se reduce a una sola palabra: carbón y que es el mismo que explotan y comercializan esos Estados de Norteamérica y que generan ingresos, empleos y una buena recaudación fiscal, contribuyendo, por esa voracidad, de manera desproporcionada a la generación de energía y, por lo tanto, a las emisiones de bióxido de carbono, que son justamente las que se quiere evitar por estar afectado a los climas del mundo.

Por eso también, Obama no estuvo en la inauguración, sino que llegará al cierre, para ver si en estos días puede hacer algo que su sistema político no se lo permite: para ratificar un tratado internacional se requieren 67 votos de los 100 miembros del senado. Imposible lograrlo, pues igual o peor que en México, muchos de los Republicanos están votando en contra de cualquier propuesta que haga Obama, sin embargo, de hacer una legislación interna, esa sólo requiere de una mayoría simple tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. Eso sí lo puede firmar el Presidente y es casi seguro que pueda conseguir los 50 votos que hacen falta, más el voto del Vicepresidente, con lo que obtendría la mayoría simple que necesita para llegar a “Hopengahen” con una propuesta y varios compromisos factibles.

Los otros dos gigantes de la contaminación, India y China han anunciado varias iniciativas importantes: creación de energía a través de tecnología solar, eólica, nuclear y de captura de carbono —como explica Jeffrey Sachs, profesor de Economía de la Universidad de Columbia—, con lo que lograrán reducir los gases parte del efecto invernadero.

Hay grandes expectativas y ojala haya esperanzas de mejorar y hacer sustentable la gran casa, esta bella perla azul.