jueves, 21 de enero de 2010

En busca de un buen candidato

El Informador, jueves 21 de enero, 2010.

Diógenes, el Cínico, como le decían, buscaba con su lámpara por todo Atenas a un hombre honesto. Ahora propongo que vayamos encendiendo las nuestras para salir a encontrar a un buen candidato que para estas alturas debería estar preparándose para la siguiente ronda sexenal, un par de años antes de entrar en la lucha electoral.

Preparando el taller sobre Liderazgo político basado en Julio César de Shakespeare, me ha resultado tan útil como la lámpara de Diógenes, para descubrir, por lo menos, las cuatro cualidades que deben tener los líderes políticos para atraer a su audiencia y, luego, para ejercer el poder de manera efectiva y poder influir a la gente para lograr lo que se proponen.

La mayoría de la gente conoce el hecho histórico de esta obra: Julio César, nombrado dictador de la Roma antigua, va a ser asesinado por una facción política a la que pertenece Bruto, el distinguido senador romano y viejo amigo de su víctima; una vez asesinado, Marco Antonio después de un gran discurso que ofrece en la ceremonia de entierro y que es un ejemplo de su inteligencia emocional que está a tono con la audiencia, años después logra perseguir y derrotar a Casio y Bruto sin importarle un demonio, el hecho de haber desatado una sangrienta guerra civil.

Pocos son los que conocen la sabiduría política que está detrás de esta obra donde podemos conocer, entre otras cosas, esos cuatro elementos que deben tener los políticos para calificar como líderes y que los encontramos en Julio César en cuatro hombres diferentes.

Esa es la tragedia pues resulta que están repartidos en cada uno de los protagonistas y nadie las comparte, sino que las usan en su propio beneficio, como observamos en algunos de nuestros líderes: tener carisma es el primero de ellos; la inteligencia emocional que nos permite estar a tono con la audiencia, es la segunda; la inteligencia política para que las cosas se lleven a cabo es la tercera y, la cuarta, tiene que ver con el prestigio que debe tener el líder de ser hombre honorable y lo que hace que sepa la gente es para el beneficio de la sociedad.

Obama y Lula da Silva parece que tienen estas cuatro cualidades y por eso se han convertidos en los líderes políticos de estos tiempos.

Con la lámpara encendida intentaremos calificar a los candidatos que ahora deben estar en el pandero de la política si hacemos una matriz en donde cada renglón es una de estas cuatro características y las columnas su calificación del 0 al 5.

Al final de cuentas, Obama y Lula logra tener un 18 o 20 de calificación, mientras que los posibles candidatos son más bajas: difícilmente dominan dos de estas características —haga la prueba—, reprobando el examen. Haga su matriz y ponga en consideración a los que conoce : verá cómo vamos desesperados como Diógenes, sin encontrar al líder político, ahora que estamos al cuarto para las doce.