miércoles, 6 de enero de 2010

Qué hubiera pasado si...

El Informador, martes 5 de enero, 2010.

Me encanta ese juego donde podemos considerar las condiciones iniciales y ver qué podría haber sucedido si sobre la marcha cambiáramos los procesos —como en el clima— y así, con estas elucubraciones poder aprender virtualmente de los posibles resultados de estas jugadas, sobre todo, si son jugadas políticas que tienen que ver con los dilemas que tienen que resolver los líderes, sobre todo cuando se les presentan situaciones externas impredecibles, como la crisis que oscureció brutalmente la tela donde estábamos pintando los sucesos del 2009, pues seguimos “lejos de Dios y cerca de los Estados Unidos.”

Qué hubiera sucedido si en lugar de dar mensajes esperanzadores, hubieran tomado al toro por los cuernos y hubieran alertado a la población económicamente activa sobre los posibles efectos del huracán en el Norte, que les derrumbó sus edificios financieros e hipotecarios, llevándose de por medio al consumidor en general y, en particular, al inmobiliario y automotriz, para que, con ese panorama dramático, crearan sus alternativas, a corto plazo y luego, uno a uno los miembros de gabinete y sus contrapartes en la industria, banca y comercio crearan soluciones prácticas a tiempo que hubieran amainado el desempleo y ahora la inflación, el enemigo silencioso.

Qué hubiera pasado si los discursos hubiesen cambiado de tono y hubiesen decidido sacrificar, aparentemente, el corto, por el largo plazo político: ¿no hubiera disminuido el efecto y aumentado la confiabilidad de los líderes?

Pero no, no se fueron por ahí con lo que pudieron haber tenido una experiencia ganadora si hubieran aplicado el “qué hubiera pasado si...”, en lugar que el caso se convirtiera en tragedia —política y real—, pues ahora la gente asocia sus dificultades económicas con la incapacidad del gobierno para llevar a cabo lo que prometen, sin poder adelantarse a las predicciones de los expertos y actuar en consecuencia, dejando que las cosas cayeran por su peso.

Qué hubiera pasado si cambian el plan de trabajo y este cambio lo asocian con el discurso que, una y otra vez, quedó sólo en buenas intenciones, mostrando con ello, la cerrazón con la que ven las cosas esos que ahora son los responsables de mejorar la calidad de vida de sus gobernados.

¿Qué hubiera pasado si en lugar de imaginar un país fantástico como “mexicolandia” —prima hermana de la “foxilandia” del sexenio pasado—, se hubieran anticipado a los problemas y actuado en consecuencia?

Se dice fácil, lo sé, pero para eso están en el poder donde deben tener la capacidad de anticiparse a los sucesos —consultando a los oráculos— y jugar a imaginarse lo que hubiera pasado si en lugar de negar la crisis, hubiesen creado fuentes de empleos a tiempo, dándole seguimiento y marcando los actos como las defensas del fútbol.

Tal vez si hubieran jugado al “qué hubiera pasado si...”, otro gallo nos cantara, como esos que afinan la garganta, recién entrados al palenque, con ganas de prometer acciones que contrarresten un fracaso nunca antes visto.