miércoles, 10 de febrero de 2010

Arte Actual de diez jóvenes artistas

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 12 de febrero, 2010.


(Acapulco, vista panorámica de la zona hotelera. Obra de Pablo López) El programa de Arte Actual impulsado por Itala Schmelz, la directora del Museo de Arte Carrillo Gil, trata de responder al fenómeno de la diversidad y de la multiplicación de las expresiones artísticas, como las que encontramos en México por estos tiempos con una estrategia que está dirigida a darles vida y que dejen de ser una especie de cementerio, participando activamente en la promoción y el desarrollo del arte actual con un programa de becas que abarcan unos talleres de experimentación y la promoción individual y en grupo de las diferentes expresiones del arte contemporáneo.

La Fundación Cultural BBVA-Bancomer y el Museo de Arte Carrillo Gil se han embarcado en un programa que merece una mención ahora que han logrado que un primer grupo de diez artistas seleccionados hace un año por sus ideas y propuestas de trabajo, fuesen apoyados con una beca para que pudieran llevar a cabo la investigación conceptual, los viajes necesarios en México y en el extranjero para ver lo que se está haciendo en otros países, llevando a cabo reuniones en grupo hasta que, finalmente, presentaran sus obras en esta etapa de su carrera como artistas.

El jueves pasado se inauguró el trabajo de los diez artistas en el Museo de Arte Carrillo Gil (Av. Revolución 1608) y los resultados están a la vista: los jóvenes muestran sus trabajos en un lugar que bien los merece.

Entre los diez artistas está la obra de Edgardo Aragón (Oaxaca, 1985-) con el video Matamoros, 2009 basado en el recorrido realizado por su padre de Oaxaca a Tamaulipas, cuando traficaba droga a los Estados Unidos: fuera de la moralina, combina en los paisajes, como los sueños, la dureza del camino y su resignación frente a un panorama poco alentador. Un video en vertical sobre la mesa proyecta la orilla de un lago donde coloca su camisa sobre una “T” de madera que flota, antes de sacar un revólver y darle un par de balazos y ahí está todo.

Diego Berruecos, (Ciudad de México, 1980-) vuelve a poner el dedo en la llaga del PRI corporativo y nos muestra el aeropuerto privado en la tierra de los Salinas; una Casa Club del Sindicato de Taxistas en Ciudad Madero y un campo de golf, frente a la refinería tamaulipeca, así como las 780 esquelas que salieron en la prensa cuando, por desgracia, murió Mónica Pretelini Sáenz, quien era esposa del joven Gobernador del Estado de México.

Pablo López (Ciudad de México, 1979-) retoma al Puerto de Acapulco de los años cincuentas y recorre sus construcciones hoteleras y las casas que muestran, como joyas, las albercas azules que contrastan con la paja de los techos que las rodean. La vida al estilo de Mauricio Garcés, en donde el recuerdo y la realidad se mezclan en las fotografías aéreas donde nos muestra las cicatrices de un urbanismo sin planes ni contenciones, desbocado por el oportunismo y la corrupción.

Omar Barquet (Chetumal, 1978-) hace una instalación con el diseño de unos módulos de madera, como zancos en el humedal, colocados para formar un laberinto. Al cruzarlo se produce un efecto espejo, reproduciendo los vacíos que se reflejan a sí mismos mientras la claustrofobia nos agobia cercados por esas patas infernales.

Sergio Gutiérrez (Ciudad de México, 1982-) trabaja alrededor de formas que concibió como si fuera un ojo por su circularidad, como si tratara de ver el mundo exterior y lo que lo rodea a través de sus dibujos, de las sombras, de los perfiles y así, traza en unos círculos grises, dejando siempre la pupila abierta, para ver a los que se acerquen a verlo.

Lo importante no son los criterios estéticos, sino la oportunidad que tuvieron estos jóvenes artistas para expresar lo que les interesa ahora y luego mostrarlo en un museo y una fundación que les ha dado oxígeno a diez artistas durante un año.