Entender mejor la música gesticulando

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 26 de febrero, 2010.


(Phillippe Quint al violín. Cartel del Festival) La Academia de Música de Minería no deja de crear nuevas opciones para que disfrutemos el placer de la buena música en vivo. Por lo pronto, la semana que entra se lleva a cabo el primer Festival de Música de Cámara de Minería organizado por Philippe Quint, quien ha invitado a doce músicos para ejecutar los conciertos que se llevarán a cabo del 4 al 13 de marzo en diferentes salas de la ciudad de México.

El Festival está estructurado en seis conciertos con dos programas musicales: uno, con obras de compositores de hispanoamericana como la del zacatecano Manuel M. Ponce (1882-1948); los argentinos Alberto Ginasterra (1916-1983) y Ástor Piazzolla (1921-1992); y el español Joaquín Turina (1882-1949) y, un segundo programa, con obras de Johannes Brahms (1833-1897) y Robert Schumann (1810-1856). Para ver los detalles pueden hacerlo en http://www.mineriafest.org.

La intimidad que nos provoca la música de cámara es una experiencia única pues son obras donde sobresale el talento de sus intérpretes, así como, su coordinación exacta en el tiempo que puede ser notable en el sentido de que la audiencia se da cuenta de los detalles y cuando es perfecta, se abre la puerta del jardín de las imágenes y de los sentimientos que vagan dentro de cada uno de nosotros.

Es casi imposible explicar la música en sí misma, es casi imposible escribir sobre cómo entender la música. Por eso, evadimos esa responsabilidad y mejor contamos anécdotas, biografías o las intenciones de sus compositores. Pero hay una experiencia que a lo mejor sirve de algo. Se trata de ese día cuando entendí que el Quinteto en Do para dos violines, viola y dos chelos, D956 de Schubert era mi fiel retrato, con todo y los ciclos emocionales que reconozco durante mi vida. Por eso, siguiendo esa obra, me ví reflejado en sus partes y, aunque parece una locura —y seguramente lo es—, ahora que Roger Scruton escribió Understanding Music. Philosophy and Interpretation, descubro que hay otra manera de entender la música.

Dice que es muy parecido a interpretar el gesto de otra persona y lo que hay que hacer, es imitarlo, porque de esa manera entendemos mejor lo que la otra persona está sintiendo en ese momento: tristeza, dolor, angustia, enojo, ocio, gusto, alegría, buen humor, duda, etc.

Scruton dice que, aunque la música siempre se ha comparado con otras artes, cuando queremos interpretarla, lo único que hay que hacer es tomar la partitura y los instrumentos que se requieren y ejecutar las indicaciones que hizo el compositor. Pero, los que no somos músicos, ¿cómo podemos hacer para entender la música y disfrutar así de su interpretación?

La analogía que hay entre la expresión musical y la expresión facial es la que el autor propone para que la música pueda impulsar a la imaginación como lo hace el lenguaje corporal en una expresión facial que nos comunica lo que puede estar sintiendo quien lo hace y, cuando tratamos de hacerlo nosotros mismos, nos imaginamos lo que está sintiendo el otro con un gesto parecido.

Así encontré una solución y les propongo ensayarla durante el Festival de Música de Cámara de Minería para que veamos si funciona: la interpretación la iremos asociando con algún gesto que haremos en ese instante con lo cual sabremos cuál es su intención y, por ejemplo, si se trata de un inicio vigoroso, entonces frunciremos el seño y entenderemos lo que el compositor deseaba expresar, pero, si suba la escala y la melodía la asociemos con la esperanza, imitaremos ese gesto poniendo el rostro plácido y tal vez con una modesta sonrisa, como viéramos la luz al final del túnel y soñáramos una vida mejor. Así, en este Festival, la gente nos verá actuar como mimos pero nosotros sabemos que hemos entendido mejor la música hasta el final de cada concierto cuando imaginemos que lo demás es silencio.