La generación del NO

Elñ Informador, jueves 25 de febrero, 2010.

Con gran peso moral el martes pasado apareció en la prensa nacional el manifiesto titulado NO a la generación del NO firmado por varios escritores, académicos e intelectuales, instando de una manera clara, la pérdida que significa para México el subdesarrollo democrático cuyo origen pueden ser las ambiciones y la vista corta de los legisladores y de los líderes de los partidos políticos que creen que negando todo se logra algo y, de esta manera, desde hace más de una década no han permitido que se inscriban las reformas que tanta falta nos hacen para adecuarnos, para poder crecer y para mejorar en nivel de vida.

Por alguna razón lo asocié con el famoso Yo acuso que publicó Emilio Zola el 13 de enero de 1898 en L’Aurore, después de haber pensado que debía publicarlo como folleto hasta que se dio cuenta que podría tener una mayor resonancia en ese periódico: desde entonces —dijo—, L’Aurore se convirtió en mi refugio, en la tribuna de la libertad y de la verdad, donde podía decir todo y, para los que defendemos el derecho a la inocencia —se trataba de Dreyfus— o, como es en nuestro caso, el derecho a mejorar la calidad de vida, ésa resultó ser el alma de los periódicos. De esa edición de L’Aurore se vendieron 300 mil ejemplares —cosa inédita en el siglo XIX y en el XXI nacional— y supuso un cambio en la idea de la prensa como un espacio de opinión. Esta semana lo volvemos a confirmar.

Hace días que Héctor Aguilar Camín comentó que era necesario volver a diseñar las cosas de tal manera que pudiese haber una mayoría en el Congreso de la Unión. Que sea una mayoría clara, una mayoría absoluta de 50 más uno, pues lo que hemos visto desde 1997 es que, al no haber una mayoría absoluta, las fuerzas de oposición bloquean persistentemente al gobierno en turno. No quiere decir que no legislen, sólo que no legislan las leyes fundamentales que el país necesita transformar.

Regresando al principio clásico de que el gobierno democrático es el gobierno de la mayoría, necesita —decía Aguilar Camín— que se rediseñen las cosas desde el punto de vista institucional para que suceda y por eso, se ha pronunciado a favor de las reformas políticas propuestas por el presidente de México.

En este manifiesto reclaman, con razón, a la generación del no sistemático, del no porque no es de mi partido, del no porque entonces el partido en el poder se lleva la gloria y por eso, tienen detenido a México y quien se opone a todo, está a favor de nada y reclamarles que la generación de políticos de todos los partidos han hecho improductiva nuestra democracia.

Tendrían que leer este manifiesto los legisladores y no solamente mandarlo por un tubo, como acostumbran hacer con la crítica externa y ojala que tengan en consideración este reclamo, pues, finalmente son ellos los responsables de lo que no ha ocurrido en México.