Levantarse de la lona

El Informador, jueves 11 de febrero, 2010.

Aprender de los errores del pasado es señal de inteligencia, ignorar el pasado es negar la realidad, tal como les sucede a los enfermos mentales. Pero tal parece que en la política, por extraño que parezca, hay protagonistas que tal parece han perdido la memoria y estos son Santiago Creel y Andrés Manuel López Obrador que se levantaron de la lona para anunciar, cada uno por su lado y a su manera, sus pretensiones para ser precandidatos por la Presidencia de la República en ciernes dentro de un par de años.

Nos extraña mucho que Creel no haya aprendido nada después de haber caído a la lona dos veces: la primera, cuando contendió por el Gobierno del Distrito Federal contra Andrés Manuel López Obrador, y la segunda, con una caída más dramática en el 2006 en la contienda interna del PAN por la candidatura para la Presidencia en contra Felipe Calderón después de haber nadado de muertito en Gobernación creyendo que era suficiente el apoyo de Vicente Fox desde Los Pinos.

Fueron tan malos los resultados que pensamos, equivocadamente, que había aprendido la lección y que la política no es lo suyo, pero vaya usted a saber qué es lo que se imagine que vuelve a creer que tiene posibilidades, cuando las encuestas muestran todo lo contrario.

Mientras, refugiados en las trincheras del poder están varios Secretarios de Estado, como Lujambio & Co., que desde que llegaron se están preparando para salir en el momento necesario con su bandera desplegada a los cuatro vientos.

Andrés Manuel se levantó de la lona y rectificó hace un par de días, de una manera más racional, que será candidato siempre y cuando las encuestas de opinión lo muestren que está por encima de sus competidores de una manera objetiva.

La caballada está tan flaca, como decía aquel viejo político, pero ya hay dos viejos contendientes que no les queda mucho aire que digamos, pero en donde el maestro LO sigue dando guerra sostenido con los hilitos de unas redes sociales que le siguen funcionando y le responden cuando lo necesita.

En cambio, Santiago Creel lo único que ha hecho es salir en las portadas de esas revistas socialitos, en donde se aclaran sus escándalos y los niños que ha concebido entre los medios artísticos cuando el poder y la lujuria van de la mano.

Así es este deporte, sobre todo cuando lo embadurnan de ambiciones enloquecedoras y se es adicto a la política tenga o no popularidad. Cada vez que nos levantamos de la lona, nos cuesta más trabajo, pero, imaginarse volver al ring de los Pinos o del Palacio Nacional para cruzarse la banda tricolor es suficiente para negar la realidad y pensar que ahora sí les toca, sobre todo, si sus allegados vuelven a sacar la chequera o paguen las facturas pendientes y vean la zanahoria como la que les pusieron a la vista en pasadas ocasiones, porque ahora creer que sí podrán recuperar con creces lo invertido.