martes, 23 de febrero de 2010

Tiger: un caso de estudio

El Informador, martes 23 de febrero, 2010.



(Tiger Woods y su esposa Elin Nordengren) ¿Cuál fue su opinión frente a la humillación de Tiger Woods en la TV? ¿Acepta usted sus disculpas? ¿Qué opina frente a este caso público de infidelidad donde un deportista y, por lo tanto, un hombre público, ha caído una y otra vez siendo un mito, una leyenda un ejemplo de conducta? ¿Cree usted que el caso se agrava por tratarse de la infidelidad de un hombre de color frente a una mujer blanca como la nieve?

En fin, la moral, la discriminación, la ética profesional y la lujuria de un hombre público ha movido el tapete a una sociedad que se ha visto reflejada en ese espejo el problema moral en el que vive. Algo huele a podrido en Florida después de haber removido otros casos, como el de Bill Clinton cuando dejó con la boca abierta no sólo a Hillary, sino a su partido y a la sociedad en general; o la del gobernador de NY, Eliot Spitzer, que lo agarraron con todo y las muchachas que regenteaba —y que ahora es TV tema en A Good Wife.

¿Qué tanto nos parecemos, en términos morales, con nuestros vecinos los puritanos protestantes y los fundamentalistas católicos que considera la infidelidad y la lujuria como una gran falta.

Por lo pronto, Tiger pidió disculpas disculpas y se humilló cabizbajo con su familia, prácticamente destruida y separada; pidió perdón a su fundación que ya no consigue fondos; a sus socios que prácticamente quieren rematar sus acciones; a sus patrocinadores que le cerraron la chequera y pospusieron sus apariciones en cuanto supieron de las aventuras sexuales y, finalmente, a los jóvenes que tanto lo admiran en el mundo.

La moralina se puso en ejercicio así como las diferentes reacciones, en donde unos opinan que fue una mala puesta en escena, un monólogo en un solo acto en donde un hombre público, un héroe, un mito, una leyenda moderna, aunque no necesariamente un dios —gracias a que su madre nos lo aclaró—, se presenta a disculparse públicamente después de haber sido ventaneado. Ahora, frente a las cámaras hace su esfuerzo pero, a pesar de los ensayos, parece que no logró convencer a nadie, excepto a su propia madre.

Humillado frente a la mayoría silenciosa que se veía reflejada en ese espejo sin atreverse a lanzar la primera piedra. Por no ser hombres o mujeres públicos, simplemente cargamos nuestras infidelidades en lo profundo de la conciencia y elaboramos la culpa en los sueños o En terapia o en la confesión mientras andamos por el mundo como los malabaristas, tratando de que no se caigan las bolas donde hemos envuelto a los sentimientos de culpa que llegan a pesar como el demonio.

¿Quién en este mundo no le ha sido infiel a su esposa ya sea en obra o en pensamiento? Por eso, frente a un Tiger humillado, nadie dijo de esta agua no beberé y se quedaron tomando su cerveza impávidos, mientras Tiger hacía el ridículo en el Hoyo 19 de Florida.