Fin de temporada

El Informador, Tertulia, sábado 27 de marzo, 2010.


(Todos los pacientes de Weston). Cada quien encuentra su manera para armarse y poder realizar los cambios que se necesitan hacer en esta vida, entre los éxitos y los fracasos que, muchas veces, se deben a causas fuerza mayor o porque están enraizados y no podemos o no nos atrevemos a sacarlos a la superficie.

Una manera de conocer nuestras limitaciones, sin que por eso dejemos de vivir en plenitud, es el psicoanálisis (freudiano) en donde hay que trabajar hasta el final, sin importar cuándo sea o si resulta ser diez años después de haber empezado, justo cuando uno está listo para seguir caminando por la cuerda floja, con eso que uno tiene y, al hacerlo, caminar con la cabeza en las nubes y los pies en la tierra, aceptando, entre otras cosas, la muerte como algo natural.

Por eso resulta interesante —para esta tertulia sabatina— la serie de TV que terminó ayer —hoy a las 22:00 pasan el maratón de la semana— En Terapia u On Treatment, una serie propuesta por Rodrigo García, hijo de Gabriel García Márquez y escrita por varios autores que la estuvieron pasando por el Canal 22 en una perfecta secuencia como pocos canales lo hacen.

En Terapia tuvo 78 capítulos, uno cada día de la semana, en donde resultamos ser los voayeurs de las sesiones con el doctor Paul Weston (Gabriel Byrne) y sus pacientes, uno diferente el mismo día de la semana.

Todos aquellos que están interesados en saber —más o menos— lo que puede estar detrás de nuestros actos, de las pequeñas o grandes tragedias de nuestras vidas o que tengan deseos de encontrar los orígenes de nuestras fallas, separaciones, infidelidades, amores eternos, complejos, salidas o entradas al clóset que sin saber a qué se debe, han destrozado a la pareja o a la familia o lo que más quieren, lo podemos ver en estas sesiones a las que le agregaron un poco de pimienta, para que el terapeuta fuese una de sus víctimas y tuviera una situación amorosa que tal vez lo llevaría —no lo sabemos—, a dudar de la eficacia de su terapia o de la psicología en general.

La cámara toma al que tiene la palabra y, por eso, tienen que ser buenos actores que muestran su cinismo, enojo, locura o tristeza cuando tocan fondo, como lo hizo Sophie (Mia Wasikowska, la misma actriz de Alicia en el país de las maravillas), una adolescente que intenta quitarse la vida y que libra la batalla gracias a la terapia.

Pero tal parace que en casa del herrero azadón de palo y, a estas alturas, no sabemos si Paul fue o no capaz de transferir el amor de Laura —su paciente—, y seguir la terapia o renunciar a todo e irse al demonio.