Armida, la estrella sangrienta de Damasco

El Universal, La Guía del Ocio, el viernes 22 de abril y, una versión modificada, el sábado 23 en El Informador, Tertulia.


(Renée Fleming, la Armida en la producción del MET). Por alguna razón, la vida de algunas reinas del antiguo Oriente han sido modelos para los poetas, dramaturgos y compositores como Virgilio consideró a Dido, la reina de Cartago para escribir sobre su vida y sus amores con Eneas, el troyano que se había escapado de morir en el palacio de Príamo. Pedro Calderón de la Barca escribió Semíramis, la hija del aire, una obra de teatro sobre reina de la Babilonia chifladora, una poderosa mujer que asume el poder total y construye los famosos jardines colgantes. Luego está Armida, la deslumbrante reina de Damasco y sus amores con uno de los cruzados que le sirvió de modelo a Torcuato Tasso para que escribiera su poema épico Jerusalén liberada, que ha sido la fuente para los libretos que mandaron hacer varios músicos para poder componer sus óperas basadas en esa historia.

Tres historias de tres tragedias desde tres puntos de vista diferentes construidas a partir de la vida de estas reinas que, estando en plenitud de su majestad y gobierno, sufren los embates del amor, la pasión y el abandono para sufrir de una caída mortal.

En 1099 Armida era la reina de Damasco, la capital de la República Árabe Siria amenazada por los cruzados. Armida fue la modelo que utilizó Tasso en su poema que más adelante le sirvió a Philippe Quinault (1650) para escribir el libreto con el que Jean-Baptiste Lully (1651) compondría la primera ópera basada en la vida de esa reina.

Gioachino Rossini (1792-1868) le pidió a Giovanni Schmidt que hiciera un nuevo libreto para poder componer su Armida, ópera que estrenaría en Nápoles en 1817 interpretada por la prima donna Isabella Calibran, la misma que, para esas fechas, era la amante del rey de Nápoles y luego, de 1822 hasta 1837 la primera esposa de Rossini.

El próximo sábado 1º de mayo a las 12:00 horas podremos disfrutar la producción del MET con la Armida de Rossini, ahora con la soprano Renée Fleming como la reina de Damasco y Lawrence Browlee como Rinaldo —el cruzado—, dirigidos por Ricardo Frizza, que será transmitida en vivo y en directo en la pantalla de HD del Auditorio Nacional en la ciudad de México y del Teatro Diana en Guadalajara.

Renée Fleming tendrá que esforzarse para poder expresar los sentimientos de una reina que ha sido rechazada por su amante utilizando la paleta y la coloratura de Rossini, tal como acostumbra componer sus obras y como sucede en el aria D’amore al dolce impero o cuando canta Ah! Non possio resistire o, en el acto final, en el dueto con Rinaldo, cuando éste se despide.

Durante la primera cruzada, la reina de Damasco se enamora en secreto de Rinaldo, uno de los cruzados que llega dispuesto y armado hasta los dientes para defender Jerusalén de los musulmanes.

Armida era una reina deslumbrante que tenía poderes mágicos —como las mujeres que nos deslumbran—, pero, por desgracia, fue rechazada por el cruzado, un especie de cristiano fundamentalista y, como sabemos, no hay nada en este mundo que pueda provocar más la furia de una mujer que sentirse rechazada por el hombre que le gusta. Por eso, el amor que le tenía al cristiano se convierte en odio, cosa que escuchamos cuando canta en Un astro di sangue.

Mientras Isabella Calibran estuvo casada con el casanova Rossini, éste tuvo como amante a Olimpia Péllissier, con la que se casó en 1846, un año después de que había fallecido Isabella, por una caída de un caballo en París.

Las Furias —conocidas por Rossini—, enloquecieron a Rinaldo que fue liberado por sus compañeros de las apariciones fantasmales para luchar en Jerusalén. Armida se desmorona con todo y el palacio mágico, donde queda sepultada bajo sus escombros, apagándose así, la estrella sangrienta de Damasco.