Música radiante como el mes de mayo

El Informador, Tertulia, sábado 15 de mayo, 2010.


(Como si estuviéramos en Parín escuchando a Chopin en la casa de George Sand, la baronesa Dudevant) Ayer, viernes 14 de mayo, inició la Fiesta Cultural de Mayo que este año cumple los trece de vida. La fiesta dura toda la segunda quincena del mes y con tanta cosa que ver y oír servirá para distraerse del calor hasta el 31 de mayo, unos días antes de que llueva o no llueva, empiece el tiempo de aguas.

La cultura —según la UNESCO—, nos da la capacidad de reflexionar sobre uno mismo, hace de nosotros seres humanos, racionales, críticos y éticamente comprometidos y, a través de ella, el hombre se expresa, toma conciencia de sí mismo. Por eso dido que la fiesta cultural debería llevarse a cabo durante todo el año, pero así son las cosas y nada qué hacer más que tratar de sacarle el jugo a lo que traen ahora y que cumple tantos años como el de la buena suerte.

El pianista húngaro Gergely Bogani empezó a tocar en el Degollado y podrán escuchar su interpretación de algunas obras de Chopin el 25, 29, 30 de mayo y el 3 de junio. Es un artista que se ha mimetizado con el compositor a tal grado que, por momentos, pensamos que estábamos en una de esas veladas en París como las que le organizaba su mujer, George Sand o baronesa Dudevant.

Cuando lo escuchamos en la ciudad de México, disfrutamos de la música íntima interpretada por este hombre como si estuviera espulgando los nocturnos, las mazurcas y los preludios hasta encontrar la mejor manera de expresarlo.

La música de Chopin tiene ciertos trazos que le dan vida a la historia hasta su desenlace. Es como si hubiera inventado un lenguaje especial para expresar lo que traía dentro en plena ebullición, es como si nos cantara y cantando nos describiera cada una de sus emociones —a veces encontradas—, y que podemos entender mejor si hacemos los gestos equivalentes a los sentimientos que creemos está interpretando.

Su música es audaz y se propaga entre el mundo de lo sensible y lo punzante, entre el placer y el dolor y Chopin tuvo la energía para componer sus piezas forradas con tanta elegancia, como la que existe en el ámbito ideal de la Belleza.

El Festival en el Degollado tiene otras opciones musicales: Néstor Marconi, interpretará tangos y música de Piazzolla con la OFJ el 28 mayo; Roberto Díaz y su viola interpretará una selección de tangos el 21 mayo y luego, el 23, junto con Andrew Tyson al piano, interpretarán una sonata de Brahms y otra de Shostakovich. También estará el Octeto Ibérico de Violonchelos el 26 de mayo, con obras más bien extrañas: Tres canciones de Beiramar y las Siete de Revueltas.

Ojala lo disfruten.