Bing-Bang: colectiva con sentido del humor

El Informador, Tertulia, sábado 3 de julio, 2010.


(Hairstyles de Fernando Palomar). El factor común en la exposición colectiva de ocho artistas tapatíos curada por Viviana Kuri en la ciudad de México es el sentido del humor que campea por los cuatro costados del espacio de la Fundación Cultural Border en la colonia Roma (Zacatecas 43), gracias al ingenio de sus artistas como el de Cervantes en boca del hidalgo de la Mancha.

Desde el título Bing-Bang y otras historias de la Evolución, en donde Bing viene de los Helados Bing tan famosos en Guadalajara, que estos artistas lo han asociado con la gran explosión (Big-Bang) y el origen del Universo, cosa que hay que explicarle sobre todo a los que no son tapatíos, para que entiendan el juego de palabras. La colectiva trata de apegarse al tema y la seriedad del origen de las cosas y las historias que tienen que ver con la evolución, pero, nos da la impresión que es el sentido del humor el que gana por mucho.

No puede uno menos que sonreír con el Albert’s UHR o la Hora de Alberto —Einstein— de Javier M. Rodríguez con su reloj de pared con una carátula que registra el paso del tiempo pero en centímetros y así vemos extrañados cómo el segundero va a 60 cm./min., y se nos cruce, ingeniosamente, la medida del tiempo con el espacio.

O Lo inevitable de Verónica Flores: una repisa a la altura perfecta donde hay “cristales cortados”, vasos y copas finas que se han quebrado y que han intentan inútilmente ser restauradas como puede uno encontrar lo inevitable en el universo.

Fernando Palomar y su Hairstyles resume el ingenio y el buen humor de estos jóvenes tapatíos —donde la creatividad está en proporción directa al buen humor—, como lo demuestra con una foto en donde vemos en primer plano las espaldas una mujer —bella—, con una cabellera media desordenada, con su broche, que observa el cuadro del entierro de Cristo al lado de la virgen o de María Magdalena y uno de sus discípulos, con la greña parecida a la mujer de espaldas pero con diferente estilo que provoca una sonrisa cómplice al intuir ciertas intenciones enmarañadas con la moda en los peinados, la evolución de las especies y cualquier otro tema que podamos asociar con lo que nos está mostrando.

La Tradición rota, es también de Verónica Flores que logra su propósito colocando platos rotos de finas vajillas sobre la pared —la antítesis de lo que hay en las casas donde presumen su cerámica y porcelana china—, y al verlos sabemos que son historia y la tradición acabada.

Emanuel Tovar muestra la evolución de las otras especies con dos cajas de huevos —montadas sutilmente, una sobre la otra—, con el sello de Los diecinueve hermanos, ¿19 hermanos?, nos preguntamos tanto en términos evolutivos como para saber qué fue primero si la gallina o el huevo.

Y así, esbozamos otra sonrisa, felices de haber visto una colectiva con tanto ingenio y tan buen sentido del humor.