jueves, 14 de octubre de 2010

Apuntes para Posidón, el dios del mar

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 15 de octubre, 2010.


(Uno de los Apuntes para Posidón para la creación de los mares). Posidón es un dios del Olimpo, hijo de Crono y Rea. Es el hermano menor de Zeus criado por los Telquines, genios de Rodas e hijos del Mar y de la Tierra y por Céfiro, la hija del Océano. En edad viril se enamoró de Halia, hermana de los Telquinos con quien tuvo seis hijos varones y una mujer llamada Rodo, como esa isla. Posidón es el dios creador del mar.

Marina Láscaris es una artista que vive en México desde hace tiempo que nació en la isla de Creta, al occidente del mar Egeo. Su nombre —Marina— viene a cuento ahora que se le ocurrió presentar sus recientes obras de arte Palabras e imágenes, en el Taller de la Casa Luis Barragán que estará a la vista hasta finales de octubre.

Lo que más me llamó la atención fue una obra expresada en un cuaderno donde ha trazado los Apuntes de Posidón para la Creación de los Mares, esbozos que Marina le sugiere al dios del Olimpo, al hijo del Tiempo para su creación antes que los antiguos griegos navegaran por esa creación tan robusta.

Marina no sólo recuerda los apuntes que hizo Posidón, sino parece que le sugiere algunas formas para que las creara, antes de reinar sobre su propia creación y por eso, nos muestra diferentes facetas del mar que han cruzado griegos de la talla de Ulises que lo hace intentando regresar a Ítaca. O el viejo Eneas, el troyano que libra la muerte tantas veces hasta fundar Roma, sin importarle que las reina Dido de Cartago se haya suicidado después de ser abandonada.

Las olas que van una detrás de la otra en la historia de la cultura occidental como ahora los minutos se sobreponen uno tras el siguiente, Marina nos presenta lo que pudo haber imaginado Posidón ese mar que fuimos una vez afortunados de navegarlo desde Atenas hasta la isla de Miconos, a principios de otro mes de octubre y al final de la temporada de navegación antes de que Posidón soltara su fuerzas invernales envuelto en su furibunda soledad.

Rumbo al archipiélago de las Cícladas, cruzando las aguas del mar Egeo llegamos a nuestro destino: la isla de Miconos, una isla cerca de Delos, donde Leto parió con apuros a Apolo, el delfín, nacido en el centro mismo de la isla, mientras su madre se sostenía de unas palmeras vigiladas por leones de mirada feroz.

Marina Láscaris ha sacado del fondo de lo más recóndito de su infancia algunas de sus imágenes que recuerda del mar antes de ponerse a rayar con las puntas de un clavo, agresiva y dulcemente, las hojas azuladas de plástico con los apuntes para la obra de Posidón, trazando diferentes tipos de olas —y sentimientos— que, como el tiempo, van una detrás de la otra en un continuo sinfín, recordando lo que vio de pequeña en la isla de Creta, una cultura que había desaparecido siglos antes por el tsunami producto del hundimiento de los tres volcanes que había en Santorini que acabó con la cultura Minoica para darle paso a la Micénica del Peloponeso.

Láscaris saca del fondo de su alma estos apuntes y nos presenta al mar en movimiento, un mar profundo con sus apacibles tumbos que van a oscilar con suavidad en ese esbozo de Posidón, antes de pasar a la furia desencadenada como de pesadilla para sugerir una ola que gira y se enrosca en sí misma —como una serpiente— antes de azotar la superficie, como sucede con la pasión, cuando nos toma desprevenidos. No pudo faltar en estos apuntes divinos la perfecta y geométrica ola con forma de caracol que se enreda en sí misma para darle paso a la siguiente que, sin detenerse, nos cubre para que no se nos olvide el poder de Posidón.