miércoles, 10 de noviembre de 2010

Detrás del velo de la novia

El Informador, Tertulia, sábado 13 de noviembre, 2010.


(Retrato de Anna Netrebko, soprano). Son conocidas las sorpresas que podemos tener en el matrimonio, sobretodo cuando la pareja que conocimos en el noviazgo resulta que no tiene nada que ver con la persona que se ha convertido ahora. Cómo será este asunto que mis amigos de Guadalajara, cuando se refieren a ellas —por supuesto en ausencia—, les llaman el enemigo.

Por eso, mejor reírse cuando reconocemos este tipo de situaciones, como lo podemos hacer este sábado a las 12:00 horas con Don Pasquale, la ópera bufa de Donizetti que se transmite en directo desde el MET de Nueva York a las pantallas de HD del Teatro Diana.

Hace tiempo que la risa dejó de ser la expresión de una clara satisfacción como la de esos bebés que gorgorean su risita después de tomar su leche —¡y qué presentación!—, risita que nunca más volvemos a hacer, porque luego se ha convertido en un mecanismo de descompresión de la tensión generada por el miedo, la ira, la angustia, el dolor o la frustración y la risa nos sirve para vaciar su contenido.

Compadecemos a don Pasquale por lo que le sucede, porque pensamos que, de alguna manera, nos puede pasar cuando uno de la pareja cambia y se transforma —Dr. Jekyll y Mr. Hyde—, después de haber firmado su contrato matrimonial. Por eso, mejor nos reímos cuando Donizetti descubre eso que está oculto detrás del velo de la novia.

La gente no sabe si reír o llorar, pero la moraleja nos lleva de la mano para que mejor tomemos las cosas con buen humor, porque sabemos que los que saber reírse y se toman estas cosas a la ligera, están llenos de vida, saben lo que es el amor y viven sin complejos, satisfechos como aquellos bebés que gorgorean su felicidad.

La lujuria de don Pasquale lo mueve a casarse, pues cree que con ese matrimonio puede matar a dos pájaros: uno, desheredar a su sobrino y, dos, entregarse a los placeres que imagina hay en el matrimonio.

La astucia del doctor Malatesta convierte la vida del viejo solterón en un infierno desde el mismo día que se quita su velo la viuda disfrazada como Sofronia para no parecerse en nada a la coqueta y risueña mujer que era como novia, antes de firmar su contrato, a pesar de que sabemos que era falso de toda falsedad.

En la producción del MET estará James Levine a la batuta y la bella Anna Netrebko como Norina-Sofronia. Por eso digo que este sábado hay que ponerle buena cara al mal tiempo y disfrutar de esta farsa y del terrible azar del matrimonio en donde a unos les va como en feria y a otros... también.