miércoles, 24 de noviembre de 2010

Mostrar con propiedad su desatino

El Universal, La Guía del Ocio, viernes 26 de noviemnre, 2010.


(Sello de Alfonso X, el Sabio, siglo XIII). Castilla y León son las dos regiones de España que han sido invitados especiales en la versión de la Feria Internacional del Libro (FIL) en Guadalajara este año, misma que abre sus puertas mañana sábado 27 de noviembre hasta el domingo 5 de diciembre.

Las dos regiones representan el nacimiento de la lengua que desde hace más de novecientos años ha recorrido sus propios avatares gracias al impulso que le dio el rey Alfonso X, el Sabio, rey de León y Castilla (1252 a 1284), quien logró que nuestro idioma se convirtiera en la lengua con la que ahora nos comunicamos millones de personas que habitamos Hispanoamérica.

Alfonso X, el Sabio era el hijo y sucesor de Fernando III, el rey que unió las coronas de León y Castilla y que llevó la reconquista cristiana hasta la frontera misma del reino de Granada —tal como lo comenta Antonio Alatorre en Los 1001 años de la lengua española—, pero, Alfonso X, careció de una acometividad guerrera y la astucia diplomática para ver frustradas sus aspiraciones al trono imperial germánico sufriendo sublevaciones hasta de su propio hijo, Sancho el Bravo. Decían que de tanto observar los movimientos celestes, no veía lo que sucedía abajo en su tierra.

Nadie se acordaría de él si no fuera por el papel que tuvo en la evolución y promoción del Español: Alfonso el Sabio fue el creador y patrocinador de la prosa española; coordinó, supervisó y prologó una gran producción editorial en la escuela de traductores que creó para publicar cientos de libros redactados en español —y no en latín, mozárabe, portugués o francés—, además de registrar los cantares de los juglares y promover su lectura entre los caballeros para que las conocieran, Por eso le proponía que cada uno en su posada se fazié leer e retraer estas cosas sobredichas, e esto era porque oyéndolas les crescién los corazones e esforzándose faziendo bien, queriendo llegar a lo que los otros fezieran o passara por ellos.

Pero en aquella época el mozárabe era la lengua que consideraban era apropiada para los vuelos poéticos, tal como lo hizo el propio Alfonso X en sus Cántigas, a las que también les escribió su anotación musical, espléndidamente caligrafiada. Al morir en 1284, la literatura escrita en nuestra lengua era una criatura más robusta —como lo confirma Alatorre— y desde entonces, va y viene enriqueciéndose hasta llegar a su cumbre en el llamado siglo de Oro, con un Miguel de Cervantes y los poetas que lo acompañaron.

Ahora la FIL celebra ese origen invitando a los representantes de estas dos regiones para conmemorar con ellos el nacimiento de esta lengua florida, rica en textura y en sonidos que nos ha permitido, a través del tiempo, crear obras de una belleza extraordinaria como las que hay desde entonces, pasando por el virreinato, a cargo de Juan Ruiz de Alarcón y, sobre todo de Sor Juana Inés de la Cruz quien, desde su convento, mandaba obras a Madrid, como El divino Narciso, representando a los nobles mexicanos, vestidos de lujo y celebrando sus ritos al dios del maíz.

Este año estarán las dos culturas unidas por ese hilo tan buen conductor y durante la FIL habrá oportunidad de recordar y reconocer los orígenes con cariño, entre otros, los textos tan bien escritos del Viaje al Parnaso:

Yo, con estilo razonable, he compuesto Comedias que en su tiempo tuvieron de lo grave y de lo afable. Yo he dado en Don Quijote pasatiempo al pecho melancólico y mohíno en cualquier sazón, en todo tiempo. Yo he abierto en mis Novelas un camino por do la lengua castellana puede mostrar con propiedad un desatino.

Y ahora tendremos a dos invitados que marcan con su presencia el origen del Español que tanto gozamos.