jueves, 6 de enero de 2011

La perla de Occidente de Puccini

El Informador, Tertulia, sábado 8 de enero, 2011.


(Emmy Destinn como Minnie y Pascuale Amato como el Bandido en la inauguración de la ópera en el MET de Nueva York en 1910). Si lo que más le gusta de las óperas es que sean ligeras, entretenidas, con una trama sencilla y un final feliz, donde además salga a relucir una de esas mujer como hay pocas, esas que son unas heroínas capaces de enfrentar sin problemas a más de una docena de hombres bragados como los buscadores de oro de California en la segunda mitad del siglo XIX, entonces, no lo piense más y salga corriendo para disfrutar de la transmisión en directo del MET de Nueva York al Teatro Diana (o en su caso en el Auditorio Nacional si está en la ciudad de México) con La fanciulla del West de Puccini título que podría traducirse a propósito de esas heroínas tapatías como La perla de Occidente.

Minnie es esa perla, es una tabernera que tiene una especie de magia erótica, como las legendarias amazonas, que pueden mantener a raya a una docena de gañanes que, en este caso, eran los buscadores durante la fiebre de oro en California.

A ese pueblo llega Dick Johnson, alias Ramírez, el bandido y los dos se enamoran como locos. Luego es Minnie quien lo protege del Sheriff y la justicia para jugársela con él aunque le cueste la vida pero que, en este caso, no le costó porque si no, no tendríamos el final feliz que nos permite disfrutar de esta ópera ligera.

Al bandolero le tiemblan las piernas cuando la ve por primera vez en Polka, la taberna donde trabaja y donde van los buscadores al atardecer, después de haber tamizado el agua de los arroyos y de haber buscado algunas vetas entre las montañas doradas, donde creían encontrar sus pepitas de oro que tantas veces recogían a flor de tierra.

Minnie no piensa en otra cosa más que en darle su “primer beso” y por en esas estaba cuando es necesario que ponga en acción su valor, combinado con su candidez, para salvar a su amante, tal como lo hacen las perlas enamoradas, sin medir las consecuencias.

Es una mujer diferente a otras del repertorio de Puccini, gracias al drama escrito por David Belasco (con B de burro, como decíamos) en The Girl of the Golden West. Es un modelo diferente que contrasta con las acongojadas, enfermizas y dependientes que habíamos visto en otras obras como Manon de Manon Lescaut que muere en los brazos de su amante o Mimí en La Bohemia o Cio-Cio-San, la Madama Butterfly que decide quitarse la vida.

En cambio, Minnie es una mujer bragada pero delicada y bondadosa, es una amante apasionada, como las que hemos conocido en el Occidente que defienden su felicidad y se convierten en grandes mujeres a la altura de Tosca. La perla de Occidente es una ópera para pasarla más que bien.