La Furias, vengadoras de los asesinos

El Informador, Tertulia, sábado 19 de febrero, 2011.


Orestes había vengado la muerte de su padre asesinando a Clitemnestra, su madre y a Egisto su amante. Por eso fue perseguido por las Erinias, Furias o Euménides nacidas de las gotas de sangre con las que se impregnó la Tierra cuando mutilaron a Urano y que no eran otra cosa que esas imaginaciones, como una realidad horrenda, como perras furiosas que persiguen al asesino hasta que lo enloquecen en vida.

Su misión en este mundo es la de vengarse de los criminales, como ahora deseamos que lo hagan si es que renacen de la antigüedad y salen de su oscura mansión, como lo deseaban los griegos y ahora nosotros en nuestra modernidad.

Sí, deseamos que salgan de la sombra en la que se han refugiado y hagan su tarea persiguiendo a los sicarios y los asesinos mercenarios que matan, secuestran, cortan cabezas, ahorcan y torturan a seres inocentes, tal como nos enteramos todos los días, sin que haya manera que la justicia oficial se haga cargo y cobre las cuentas pendientes.

Por eso, Orestes fue perseguido por esas fuerzas primitivas que no reconocen autoridad en ninguno de los dioses y que, cuando se apoderan de sus víctimas, las enloquecen a los asesinos y son torturados, como si tomaran agua de su propio chocolate, de la mano de las perras rabiosas que los persiguen hasta que lo logran, antes de refugiarse en el Éreto.

¿Podremos conectar este deseo de venganza con la ópera de Ifigenia en Táuride una de las tragedias de Eurípides escrita en el 414 a.C., y que nuestros deseos se vean satisfechos, por lo menos, en el mundo virtual de esta obra musical?

Si logramos escuchar a las Furias mientras Orestes va rumbo a Crimea, aunque sea por un momento, como es la música que compuesto Gluck en 1779, basada en la leyenda de Ifigenia, la hermana mayor de Orestes, tal como la veremos transmitida en vivo y en directo desde el MET de Nueva York a las pantallas del Teatro Diana el próximo sábado 26 de febrero con Susan Graham como Ifigenia y Plácido Domingo como Orestes, tal vez quedemos satisfechos de saber que las Erinias siguen activas.

El viaje de Orestes fue a Crimea, ese lugar que los griegos llamaban Keronesos Taurikos, donde se supone que Artemisa escondió a Ifigenia para evitar que fuera víctima de su padre Agamenón, evitando así su sacrificio en las playas de Áulide para que el dios de los vientos les permitiera navegar rumbo a Troya, sitiarla, vengarse de Paris, saquear sus tesoros y llevarse a sus mujeres como esclavas, como el general Agamenón se trajo a Casandra, sólo para ser asesinados por Clitemnestra y Egisto el mismo día que llegó a su palacio triunfante.

NOTA: Orestes perseguido por las Furias, William Adolphe Bouguereau (1825-1905): La culpa de Orestes, (1862).