jueves, 31 de marzo de 2011

El tsunami y el fin de las culturas

El Informador, Tertulia, sábado 2 de abril, 2011.


Hasta hace poco no entendía bien a bien por qué desapareció la cultura minoica (entre el 3000 y el 1400 a.C. ) y fue sustituida por la micénica. De pronto, un investigador sugirió que pudo haber sido por un tsunami que asoló a la isla de Creta alrededor del 1400 a.C., como el que ahora ha destruido parte de la isla de Japón. En su apogeo, el rey Minos construyó un palacio en Cnosos y nacía la leyenda del Minotauro.

Como ahora somos testigos del temblor y del tsunami en Japón producto del reacomodo de las placas tectónicas, así pudo haber sucedido en Creta, cuando los tres volcanes de las islas circulares de Santorini (Santa Irene, patrona de Tesalónica), explotaron y dos de ellos se hundieron en las profundidades del mar para producir un tsunami prehistórico de tal magnitud —no puedo dejar de pensar en el horror que han de haber vivido los cretenses como ahora hemos visto a los japoneses—, que barrió con todo lo que había en la isla de Creta localizada a 110 kilómetros al sur de las islas volcánicas.

De la noche a la mañana desapareció todo lo que estaba en la isla, tanto su cultura, como el dominio en la región que se borraron del mapa. El dominio sería de los griegos y en especial de los habitantes de Micenas en el Peloponeso que se aprovecharon del momento, invadieron Creta y, tres generaciones después, a la ciudad amurallada de Troya. Heinrich Schliemann excavó en 1874 esa ciudad y encontró, entre otras cosas, la máscara de oro de Agamenón.

La cronología de la civilización micénica coincide con el hundimiento de los volcanes de Santorini y el tsunami que se produjo. Sólo quedaron algunos de sus mitos que, como sabemos, duran más que los palacios, sus reyes, hombres y mujeres.

Minos era el rey de Creta un siglo antes de la invasión de Troya y cuando se declara todopoderoso —como ahora Muamar el Gadafi en Libia—, quiere demostrarlo con hechos. Por eso le pide a Posidón que saque un toro del mar y que luego, él lo sacrificaría. Pero la bestia era tan bella que no lo pudo hacer y, por eso, en castigo, Pasifae, la hija del Sol y la esposa del rey Minos concibió un hijo con el toro y dio a luz al pequeño Minotauro para ser guardado en el clóset de un laberinto —diseñado por Dédalo—, hasta que Teseo, el aventurero llegó del Peloponeso para matarlo, librándola gracias al hilo de Ariadna, a la que le tenía ganas pero que la dejó plantada para mejor huir con Fedra y llevársela a su tierra para dar origen a otra más de las tragedias griegas.


NOTA: la ilustración es un fresco de mujeres encontrado en el palacio de Cnosos.