Guadalajara, cuna de artistas

El Informador, Tertulia, sábado 16 de abril, 2011.

La semana pasada hubo una especie de explosión en el sector del arte contemporáneo en la ciudad de México y con asombro puede ver la obra de varios artistas contemporáneos de Guadalajara quienes, dentro de esa batahola, resaltan con obras de primera magnitud, paridas con mucha creatividad y buen gusto.

Gonzalo Lebrija tuvo tres exposiciones: una retrospectiva en el Museo de Arte Moderno (MAM); una pieza única en ZONA MACO, la feria del arte contemporáneo por excelencia y un verdadera joya de video en la Casa Luis Barragán que, a su vez, fue visitada por artistas y art dealers de todo el mundo en donde Gonzalo montó un modesto, pero pertinente video, después de haber filmado en Tapalpa el trote de un caballo blanco —precioso— que da de vueltas, como la imagen misma de alguna leyenda épica de algún caballo árabe, como esos que parecen que vuelan pues la crin va flotando por los aires. El video, colocado sin querer llamar mucho la atención, lo instaló en el cuarto donde acostumbraba el arquitecto Barragán cambiarse antes y después de montar sus caballos, tal como le gustaba hacerlo casa semana. Si estuviera vivo, seguro que lo vería como una buena inspiración mientras se ponía las botas federicas.

El sábado pasado, el Museo Soumaya trajo de Suiza a David Dimitri (1963-), un artista, acróbata y equilibrista para que cruzara en la cuerda floja por los aires de la calle General Francisco Ramírez (donde está la Casa Barragán), para que, a las doce de la noche saliera caminando despacio, vestido de blanco bajo la luz de la luna, como un espíritu puro en su propia y modesta coreografía sostenido (¿se podrá decir así?) de la vara de equilibrio, sobrevolando la casa catalogada en la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad, en un acto que fue simplemente inolvidable.

Francisco Ugarte exponía en la galería talCual de la colonia Roma, sus proyecciones de luz y sus geometrías con las que logró cambiar por completo la percepción del espacio como si fuera una idea que completara la cascada de luz que había creado en el MAZ donde, como buen arquitecto, juega con el espacio y la luz.

Asombrados de José Dávila quien colocó en la ZONA MACO su homenaje a Josef Albers y al cuadrado, colocando tres vidrios con las mismas proporciones del original Homenaje (de colores y proporciones), para que ahora nos imagináramos los colores en plena transparencia.

Y sin querer acabar, digo, pude disfrutar la obra de Jorge Méndez Blake y sus minuciosos paisajes tropicales hechos a lápiz o Nania, una de las obras consentidas de su galería.

Guadalajara, sin duda, es cuna de artistas y, ¿por qué no?, también de buenos deportistas.