La explosión del arte contemporáneo

INFOSEL, Crónica Cultural, jueves 14 de abril, 2011.

(David Dimitri en la cuerda floja, durante la exposición de Calder-Miró en 2004.) La semana pasada, el mercado del arte contemporáneo tuvo una explosión, en el buen sentido de la palabra, mostrando una de sus mejores caras en la feria de arte ZONA MACO. Al mismo tiempo de ese reventón que se llevó a cabo en el espacio de Banamex —frente al Hipódromo de las Américas—, se sacudieron otras galerías de arte contemporáneo y en algunos espacios culturales como el Museo Soumaya —diseñado por el arquitecto Fernando Romero y que pronto será un símbolo del arte en la ciudad de México como el Guggenheim en Bilbao—, o en el Museo de Arte Moderno (MAM), en donde se presentó una retrospectiva de Gonzalo Lebrija, artista tapatío que se encuentra en la cima de su carrera; o en la galería de arte contemporáneo talCual que inauguró la más reciente obra visual de Francisco Ugarte; o la Caja Blanca, con obra de José Dávila, otro tapatío de esa generación que expuso en la feria un homenaje al cuadrado en vidrio transparente, como homenaje a Josef Albers y sus originales Homenaje al cuadrado (en ese caso para demostrar la relatividad de los colores) y en este, para que nos imagináramos la relatividad de la transparencia pura; o la galería kurimanzzutto, que no se quedó atrás, y puso en escena la reciente obra de Damián Ortega. La energía llegó hasta la Casa Luis Barragán que se sumó a este festival del arte, apoyando el espectáculo producido por el Museo Soumaya para mostrarnos unos cuantos minutos, cerca de la medianoche del sábado 9 de abril, un performance con el acróbata y equilibrista de la cuerda floja David Dimitri (1963-), un suizo —tan elegante como Marcel Marceau—, que caminó sobre la cuerda colocada a una buena altura, sobre una parte de la calle General Francisco Ramírez para que flotara, vestido de blanco, como espíritu puro y caminara sobre la cuerda floja a la media noche, despacio, sostenido —si se puede decir así— con su barra de equilibrio para pasar sobre la terraza de esa casa catalogada por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad, pues el antecedente fue en el 2004, en una exposición de Calder-Miró en Basel, cuando Dimitri fue invitado para realizar una coreografía en la cuerda y el jardín del museo.

Gonzalo Lebrija que se sumó a este espectáculo visual y los doscientos artistas y art dealers que asistieron a ver ese happening, también pudieran ver el video en la Casa Luis Barragán de ese artista, bello y pertinente, en donde filmó el trote de un caballo blanco que da de vueltas sin parar, como si fuese un animal de leyenda o uno de esos caballos árabes que, cuando trotan, parecen que vuelan con la crin flotando por los aires. El video fue colocado sin querer llamar la atención en el cuarto en donde justo el arquitecto Barragán se cambiaba de ropa, antes o después de haber montado sus caballos en el Hípico Francés que tanto le gustaba.

Francisco Ugarte, por su cuenta, nos mostró lo que hizo en el Museo de Arte de Zapopan (MAZ) aprovechando un tragaluz del museo, irrumpiendo con un par de muros, para crear en esa esquina una cascada de luz que, en el curso del día, se metamorfosea.

Una explosión de creatividad que puso en movimiento a todo el sector de las artes contemporáneas caminando, como Dimitri, por la cuerda floja.