sábado, 9 de abril de 2011

Leer entre líneas en la casa del poeta

El Informador, Tertulia,del sábado 9 de abril, 2011.


(Patio de la casa de Tlalpan) Tuve suerte de estar el fin de semana en la casa y en el jardín del poeta Juan Palomar y de Viviana su musa, feliz de leer entre líneas lo que ha escrito desde hace años en el Diario de un espectador aquí mismo en El Informador, y siempre con una entrada en donde nos informa lo más reciente del jardín. Juan es poeta y es arquitecto y por eso lo que escribe tiene que ver la casa habitada por las letras, por el amor y por la música en donde observa todo ese universo para contarlo, por ejemplo, de esta manera: el aire se despliega sobre el cielo anchuroso en una sola nube inmensa, blanquísima, puntuada por innumerables ventanas por las que asoma una pura transparencia insondable.

Pura poesía en prosa de este patio y jardín en donde volteamos a ver la luna para ver si repartía sus luces como la silueta de un pájaro inmóvil y cambiante cuya figura guarda a toda la ciudad bajo su vuelo. Poco tarda el ave en desaparecer, sin nadie que lo note. Queda apenas la constancia de su presencia increíble en estas líneas.

Ahora esto lo puede leer entre líneas y en primera persona desde este jardín, volteando a ver el cielo para ver si había o no nubes —como las busco en mi casa de Tlalpan de la ciudad de México—, para compartir ese momento o cualquier otro de esta primavera, sobre todo cuando llegan y se quedan inmóviles los pájaros antes de que desaparezcan... Pájaro de colores... De dónde habrá venido, el nunca visto. Algún manual habrá en que sea precisada su especie, sus tonos insólitos, sus costumbres que ahora no revela. Dura segundos; dura ahora, lo que estas líneas duren y hasta cuándo quién sabe. Solo agregar que es un resplandor de gozo, una pura presencia que ella sola hace valer el día.

Leer entre líneas observando ese mismo jardín y aprendiendo a ver eso que Palomar lo convierte en poesía, como cuando nos describe esas dos sillas de palo y una Ceiba. Dos, a la entrada, bajo el zaguán en calma... Ahí están, livianas y serviciales, esperando la conversación que vendrá, la pausa y la divagación, el rato de descanso. A una cuadra, la Ceiba explotó en una floración gozosa.

Así leí entre líneas, bajo el Jazmín en su lucha casi centenaria con sus gruesas y retorcidas raíces junto al Plúmbago de varas largas, para imaginarme el verano próximo, cómo es que uno mostrará su blancura y soltará su lascivo perfume y, el otro, cómo relucirá sus flores compitiendo con azul del cielo.

En fin, tratar de leer entre líneas y entender lo que está detrás de la poesía.