Guadalajara, la Olimpia de Occidente

El Informador, Tertulia, sábado 6 de agosto, 2011.
Estamos a dos meses para que empiecen los Panamericanos en Guadalajara y, para estas alturas, ya se han calentado los motores: los constructores trabajan horas extras y el sector turístico afila los cuchillos para enfrentar la temporada, con un merecido empuje al sector turístico y deportivo.

Lo importante es que caiga agua en la milpa jalisciense que, tal parece, ha sido capaz de generar otras oportunidades, como el tianguis turístico que se llevará a cabo en el Puerto Vallarta, Jalisco y en Nuevo Vallarta, Nayarit, después de haber ganado un debate para que, por primera vez, se lleve a cabo en otro lugar que no sea el Puerto de Acapulco.

Desde hace tiempo hemos señalado que el deporte es una de las cualidades del Estado de Jalisco, las otras son el arte, la literatura y la arquitectura, pues por ciertas extrañas razones, hay una afortunada conexión entre su gente, el clima, el ambiente y, en el caso de los deportes, por una organización pública y privada de primera categoría.

En illo tempore, recuerdo el orgullo tapatío cuando había campeones en casi todo: el Zapopan Romero, en el ciclismo; el mundial Mosca, Efrén El Alacrán Torres; las Chivas a nivel nacional y, hasta hace poco, esa estrella que brilló por el cielo de Occidente como fue Lorena Ochoa, una campeona de la LPGA en el golf internacional.

Pero lo más importante es el espíritu en Guadalajara que lo asocio con el que había en la Grecia de la antigüedad con las competencias en Olimpia. Ahora serán los deportistas de todos los países de América los que compiten, pero, definitivamente, tiene que ver con la época homérica, cuando los griegos se habían familiarizado con los dioses y las heroicas costumbres de sus antepasados de tal manera que las comunidades encontraron la manera de organizar tanto sus actos religiosos —como sucede en Guadalajara con la virgen de Zapopan— así como las competencias en Olimpia alrededor del siglo VIII a. C., y otros festivales como el del oráculo de Apolo en Delfos, que tuvo su atracción universal.

Los expertos dicen que los griegos —como ahora los tapatíos— llegaron a tener conciencia de sus diferencias con el resto del mundo y empezaron a pensar en ellos mismos como unos «helenos» —y aquí como unos «tapatíos»—, aquellos porque descendían del legendario Heleno, y estos, porque una tamalera en San Pedro Tlaquepaque le decía a su tío que tapara la olla para que no se enfriaran: “tapa tío», le decía.

Ahora, como decía un amigo de Sinaloa que «los Mochis era la Atenas de México», ustedes me perdonarán, pero es justo asegurar que ahora, «Guadalajara es la Olimpia de Occidente».