La magia detrás del picheo

El Informador, Tertulia del sábado 15 de octubre, 2011.

Fernando Valenzuela y la bola de nudillos.

El béisbol es parte de los Juegos Panamericanos y por eso, viene a cuento esto de conocer lo que pasa con los diferentes lanzamientos y cómo es que de repente hacen garabatos, quiebres, curvas y sesgos con los que engañan a los bateadores. Mónica Feliú-Mojer una física y fanática del beis en Puerto Rico, explica la magia detrás del picheo y, con esto, entiendo mejor la bola de nudillos que lanzaba Fernando Valenzuela, el mago de Etchohuaquila con un lanzamiento que pocos ejecutan como él con esa pelota que viaja con una trayectoria errática a unos 108 km/hr.

Todo se debe a que la pelota de beis no es lisa y tiene unas costuras que hacen que se afecte la manera como viaja la bola por el aire una vez que es lanzada. Con la bola de nudillos, el picher no le aplica ningún giro y, por eso, no baila mucho pues el aire fluye a su alrededor de manera uniforme o lo que en la física se entiende como el flujo laminar pero, conforme la bola avanza hacia el home, debido a las irregularidades de la superficie y las costuras de la bola, la resistencia que hay entre la bola y el aire crean una turbulencia. Por eso, el aire no viaja uniforme alrededor de la bola, sino que lo hace de manera irregular y esto provoca una turbulencia que es justo la causa por la cual de pronto empieza a «bailar», haciendo difícil que el bateador sepa por dónde llega.

Otro lanzamiento que se aprovecha también de la aerodinámica para engañar a los bateadores, es la curva cuando el lanzador tira la pelota y en el último instante le aplica un giro, haciendo que la bola de vueltas diagonalmente o de lado a lado y ese giro es suficiente para que el aire que viaja a su alrededor vaya más rápido en la parte de abajo que en la superior, creando de esta manera una trayectoria parabólica calculada para que descienda antes del home, engañando así al bateador.

Esta efectividad de la curva no es sólo por la aerodinámica, sino que se aprovecha del cerebro del bateador, pues el ojo humano no percibe todas las partes de una imagen de la misma manera y por eso, hay ciertas partes que se detectan en el centro del campo de visión y otras con una mayor resolución por «el rabo del ojo» y éste es el truco óptico por lo que el bateador percibe un descenso más dramático de lo que realmente es.

Ni hablar con los trucos de la magia detrás del picher.