miércoles, 30 de noviembre de 2011

El Camaleón que le dio por la política


INFOSEL, Crónica cultural del jueves 1 de diciembre, 2011.

El Camaleón es un lagarto conocido por su capacidad de cambiar de color cuando se siente amenazado o en respuesta a los cambios de temperatura, luz, color y otras alteraciones del medio ambiente. Sin embargo, algunos pueden ver que esos cambios son ficticios y que, finalmente, depende del cristal con el que se mire, podremos verlo tal como es.

La fábula de Monterroso El Camaleón que finalmente no sabía de qué color ponerse, como buena obra de arte, sigue vigente pues trata sobre ese animal desde el día que le dio por la política y entró en un desconcierto tal que, una vez que le conocían sus mañas y artimañas los demás animales de la Selva —como la hienas que no sabemos por qué se ríen de todo, como si ya hubieran ganado las elecciones, si sólo comen caca—, decidieron portar lentes de todos los colores para contrarrestar los cambios y no caer en la trampa. Los otros verdes-rojos-y-colorados y los azul-celeste, bien saben aquello de que “árbol que nace torcido, nunca su rama endereza.”

Por eso, los animales de la Selva se prepararon para combatir su ambigüedad e hipocresía, de manera que cuando él estaba morado y, por cualquier circunstancia del momento, necesitaba volverse, digamos azul, sacaban rápidamente un cristal rojo a través del cual lo veían, y para ellos continuaba siendo el mismo Camaleón morado, aunque se condujera como Camaleón azul.

Los analistas de la Selva andan con una buena cantidad de lentes con los que pueden registrar los extraños cambios que observan en estos días. Y son ellos los que nos reportan esos cambios recientes  de uno de los camaleones que lo han declarado candidato para competir el año que entra. Amenazado o por estrategia, se ha cambiado mejor al color de rosa y propone ahora que haya una “Selva amorosa” para sorpresa de los que lo habían visto con colores tan diferentes, como el que un día portó en el pecho una banda tricolor que se colocó por su cuenta y riesgo, y así iba envuelto por toda la Selva asegurando que era el “Camaleón legítimo”, hasta que mejor el resto de los animales, mejor sacaron sus lentes de colores para verlo tal cómo era siempre y recordándole sus promesas de cazar mosquitos con su larga lengua mordaz, hasta que se sintió amenazado por el verde-blanco-y-colorado y despreciando la amenaza del azul-celeste, se ha vuelto color de rosa.

Aquellos que observan su conducta y analizan todo lo que sale de su lengua, saben que se propone convertir la Selva en un sitio amoroso, aunque viva entre los animales de rapiña. El resto de los seres vivientes, incluyendo a los dinosaurios que han revivido después de varias décadas, ahora cargan sus cristales de colores para verlos tal cómo eran de acuerdo a la teoría del artista Albers que plasmó en su Homenaje al cuadrado demostrando la relatividad de cada color según los otros que lo rodean y demostrando que el amarillo —como el Sol—, puede parecernos color de rosa, según esté rodeado o amenazado por el verde-blanco-y-colorado y el azul-celeste, aunque le cueste.

No cabe duda que Monterroso tenía razón cuando apunta que hay que reglamentar lo del Camaleón: a menos que todos estuvieran dispuestos a ser cegados y perdidos definitivamente por los dioses  en donde las fábulas donde hablan los animales vienen a cuento, como aquella de la oveja negra o del rayo que cayó dos veces en el mismo lugar y no pudo hacer el mismo daño que la primera o el cuento más breve de todos: Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí, y esto, porque hemos visto cómo en estos días el Camaleón cambia de color y el Dino ha salido de su cascarón.