miércoles, 2 de noviembre de 2011

Las obligadas libaciones el día de los muertos

INFOSEL, Crónica cultural, jueves 3 de noviembre, 2011.

Aquiles venda el brazo de su amigo Patroclo.
Todo empezó por saber un poco más sobre los sueños y tratar de conectarlos con los ritos y las ceremonias del día de los muertos a pesar que, a estas alturas, éstos se han transformado en baile de disfraces, zombis y calaveritas como las que piden los niños para «su Halloween», y ha dejado de ser esa oportunidad para reflexionar un poco sobre la muerte —y sobre la vida—, tal como lo hacían en la antigüedad. Fue a los griegos a los que se les ocurrió hacer algo con tal de que los muertos los dejaran en paz y el origen de esas ideas primarias las puede uno ver una vez que salimos del laberinto de ideas y conectamos la invención de la psique y la inmortalidad del alma con los ritos de los muertos tan parecidos entre diferentes culturas como si fuesen unos vasos comunicantes.

Con la lectura de Erwin Rohde y su Psique. La idea del alma y la inmortalidad entre los griegos (FCE, México 2006) pude confirmar algunas de cosas sobre este asunto y ayer, miércoles, 2 de noviembre, día de los muertos y por eso pasaron por mi casa («cate de mi corazón»), cientos de familias que visitaban las tumbas de sus muertos en el modesto cementerio de Tlalpan. Al verlos pasar con sus flores, pensaba en aquellos que también llevaban comida y vino, como lo hizo Electra en Las Coéforas, las portadoras de las libaciones de Esquilo que le indicaban a esta joven que en tanto fuera vertiendo las libaciones, rezara palabras piadosas a favor de los que le han sido fieles y fue lo que hizo ese día que visitó la tumba de su padre Agamenón para que recibiese de la tierra lo que le ofrecía. Luego se encontraría a su hermano Orestes que había llegado para vengarse de su madre.

La idea de que una ceremonia en donde había derramamiento de sangre, ofrendas del vino y quema de cadáveres de hombres y animales, podría aplacar la psique de los muertos y que de esta manera aquietaran su furia, surgió en esos pueblos de manera espontánea. Nadie llegó del más allá para dar instrucción alguna.

Cuando alguien soñaba con alguno de sus muertos y éstos se aparecían como fantasmas —por la culpa de aquello que deseamos en vida—, no pensaban que esas imágenes estaban en nosotros, sino que se inventaron un lugar donde podrían estar después de muertos y a ese lugar le llamaron el Hades. Pronto empezaron los ritos para apaciguarlos y las cremaciones hechas en piras donde trepaban a sus héroes con todo y armas y así como el humo ascendía por los cielos, pensaban que se desprendía el alma o la imagen de ellos mismos —como nuestro reflejo en el agua—, «para que no retornara jamás entre los vivos», excepto en los sueños.

Por eso, el miedo venía junto con pegado y sentían temor por los «espíritus» que se habían convertido en algo temible y cada vez más poderoso. De ahí el origen de los homenajes funerarios como el que ofreció Aquiles a la muerte de Patroclo quien había sido muerto por Héctor el troyano. Mientras Aquiles le organizaba un festín en su honor, su madre le daba de beber néctar y ambrosía a Patroclo para evitar que su cadáver se corrompiera hasta que se le apareció el muerto —en sueños— para suplicarle que por favor quemara su cadáver lo antes posible. Por eso ordenó construir una pira funeraria, se cortó un mechón de sus cabellos y mandó sacrificar bueyes, corderos, perros, caballos y doce jóvenes nobles troyanos para que el humo de Patroclo se elevara por los cielos. Después, Aquiles fue derrotado por la flecha de Paris pero, una vez vencidos los troyanos, Políxena, una de las hijas de los reyes de Troya, fue sacrificada en la pira fúnebre al lado del héroe.

Las apariciones en los sueños le sirvieron al hombre para elaborar eso que ahora conocemos como la inmortalidad del alma: si aparece en los sueños su imagen (psique), es que ha salido del Hades mientras estamos inconscientes, sin que haya sido destruida como el resto del cuerpo. Las almas no piensan, ni saben nada del más allá pero, gracias al fuego, se separaba del mundo de los vivos. Con estos ritos, buscaban apaciguar a la psique y que ojalá se quedara para siempre en las profundidades del Hades.