Ojo por ojo y todos acabarán ciegos: Gandhi


El Informador, Tertulia del sábado 19 de noviembre, 2011.

El minimalismo de Philip Glass (1937-) estuvo de moda en los años ochentas. Sus piezas parecían que no cambiaban la melodía, ni el tono, ni el ritmo, sino de vez en cuando, por eso, dicen que, en uno de sus conciertos, se escuchó desde el segundo piso una voz desesperada que gritaba: ¡Me doy, soy culpable!, como si la música fuese una nueva manera de torturar a los acusados.

Ahora, es decir, hoy sábado a las 12:00 del mediodía en las pantallas del Teatro Diana transmitirán la ópera Satyagraha o la Insistencia por la verdad desde el MET de Nueva York de Glass, compuesta en 1980 en tres actos para orquesta de cuerdas e instrumentos de viento de madera, dos sopranos, dos mezzo-sopranos, dos tenores, un barítono y dos bajos. La trama se basa en la vida de Gandhi, a principios del siglo XX, cuando estuvo en África del Sur y fueron sus años de formación como ese líder que después conoceríamos.

Gandhi llevó una vida simple, se confeccionaba su ropa y era un aguerrido vegetariano que aseguraba que “el progreso espiritual nos demanda que dejemos de matar y comer a nuestros hermanos, criaturas de Dios, sólo para satisfacer nuestros pervertidos y sensuales apetitos. La supremacía del hombre sobre el animal debería demostrarse no sólo avergonzándonos de la bárbara costumbre de matarlos y devorarlos, sino cuidándolos, protegiéndolos y amándolos. No comer carne constituye, sin duda, una gran ayuda para la evolución y la paz de nuestro espíritu. Un país y una civilización se puede juzgar por la forma en que trata a sus animales.”

Durante esos años, se inspiró en dos obras: la Bhagavad Gita, el texto sagrado hinduista, y en algunos ensayos de Tolstoi (1828-1910) como El reino de Dios está en vosotros, una obra como esas que terminó escribiendo al final de su vida, agotado de haber escrito Guerra y Paz (1864-1869) y la tragedia de Anna Karenina (1873-1877) para entrar en los laberinto del anarquismo cristiano.

Gandhi tradujo la Carta a un hindú de Tolstoi (1908) en respuesta a los nacionalistas indios que apoyaban la violencia y, durante esos años, permaneció en contacto con el ruso hasta el día de su muerte en la última estación allá en el año de 1910.

Con ese ensayo, Tolstoi trataba de entender las doctrinas hindúes, las enseñanzas de Krishná y el creciente nacionalismo indio y no cabe la menor duda que Gandhi se convirtió en un referente en la lucha pacifista con la que logra, finalmente, la independencia de la India.

Esta ópera de Glass es una de las tres basadas en líderes que han cambiado el rumbo. Todo está bien, aunque esperamos no tengamos que gritar: ¡Me doy, soy culpable!