jueves, 5 de enero de 2012

Luis Barragán, poeta del espacio

El Informador, Tertulia, sábado 7 de enero, 2012.

En julio de 1980, Jay A. Pritzker comentó a la prensa por qué le habían concedido el premio a Luis Barragán (1902-1988): este hombre se había dedicado a la arquitectura como un acto sublime de la imaginación poética y, entre otras cosas, esta también fue la razón por la cual BBVA-Bancomer patrocinó la publicación de un nuevo libro sobre la casa que diseñó, construyó y habitó en la ciudad de México en 1947 y que, en julio del 2004, quedó inscrita en el catálogo de la UNESCO como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

El arquitecto Armando Chávez Cervantes, actual Presidente de la Fundación de Arquitectura Tapatía Luis Barragán (FATLB), convenció a Ignacio Deschamp, Director General del Grupo BBVA-Bancomer para que publicaran este libro para que los lectores pudieran conocer y disfrutar de esa obra que, en verdad, representa un valor universal de la cultura de México y del mundo.

Con una edición de 14 mil ejemplares La casa de Luis Barragán. Un valor Universal nos permite volver a visitarla desde una nueva óptica, como la que nos ofrece el trabajo fotográfico que confirma la belleza de esos espacios, así como, su trascendencia a estas alturas del siglo XXI tal como las que tomaron Klint & Photo, Pablo López Luz y Alberto Moreno Guzmán, acompañadas de textos inspirados y con muy buen sabor de boca, como los de Daniel Garza Usabiaga, Juan Palomar y Alfonso Alfaro.

En una proporción alarmante han desaparecido en las publicaciones dedicadas a la arquitectura las palabras belleza, inspiración, embrujo, magia, sortilegio, encantamiento y también las de serenidad, silencio, intimidad y asombro —dijo Barragán cuando agradecía haber recibido el Pritzker.

Este libro se hizo para desmentir lo que opinaba el arquitecto y que hubiese una publicación en donde uno pueda ver todo eso, incluyendo el encanto que nos puede hechizar para imaginar la serenidad que puede uno alcanzar, sin importar que estamos en el corazón de la ciudad de México. Tenía razón Pritzker cuando se dio cuenta que este artista jalisciense había sublimado la poesía para convertirla en espacio, silencio y asombro.

Cuando se suma la música a la poesía y al espacio nos puede llegar hasta el fondo del alma para emocionarnos, no me pregunté usted por qué, hasta las lágrimas, como si con esa combinación pudieran aflorar esos sentimientos que no sabe uno dónde estaban para que salgan a la superficie, como cuando estamos en esa casa. La serenidad es el gran y verdadero antídoto de la angustia y del temor, decía Barragán y ésta se puede lograr estando en un espacio como el que habitó desde 1947.

Todo esto vuelve a considerar con este libro con el que la FATLB cumple con sus razón de ser, promoviendo la obra de Luis Barragán, como poeta del espacio.