jueves, 9 de febrero de 2012

Acompañar las palabras con los hechos

EL INFORMADOR, Tertulia, sábado 11 de febrero, 2012.

Lo que escuchamos claramente hace una semana fue que “a cambio de los miles de votos que representan los afiliados del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y de la Organización de Política de los Pueblos y Trabajadores (OPT), AMLO prometió crear una nueva empresa para recontratar a los ex trabajadores de la extinta Compañía de Luz y Fuerza del Centro (LFC) en un documento que le entregó a los líderes el sábado 4 de febrero en el estadio de Nicolás Romero del Estado de México en donde Martín Espinoza, su líder, se comprometió a apoyar a este candidato —y ya no a Peña Nieto—, acarreando a unas 10 mil personas.

La primera de las cosas que ofreció el candidato fue la de “restituir el empleo a todos los ex trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro que fueron despedidos injustamente.” Así de fácil, nada más, ni nada menos. Tal cual. Con razón, hace quinientos años que Erasmo de Rotterdam nos viene diciendo que los que pretendan gobernar deberían leer, por lo menos, Las fábulas de Esopo y ojalá las puedan aplicarlas.

Si alguno de los que estaban en el mitin hubiera leído la fábula del Lobo y la Vieja cuando “un lobo hambriento andaba buscando comida y cuando llegó a una granja y oyó que una vieja amenazaba a un niño que estaba llorando con echarlo al lobo si no se callaba, se puso a esperar creyendo que lo decía de verdad. Al caer la tarde, como ningún hecho acompañaba a las palabras, se dijo para sí mientras se marchaba: ‘en esta granja la gente dice una cosa, pero hace otra.’ Como podemos imaginarnos, la moraleja tiene que ver con “aquellas personas que no acompañan las palabras con los hechos” y, por eso, podrían verse como el lobo, esperando a que cumpliera lo que les había dicho.

Pero como en este mundo no hay promesa sin respuesta, o como dicen tras la lomita, “no hay tal cosa como un desayuno gratis”, en este toma y daca de las campañas, el candidato aprovecha para señalar su beneplácito como buen pastor de estas ovejas agradecido de que hayan regresado a su redil, en lugar de andar brincoteando en esos otros potreros del Revolucionario Institucional que nada les ha ofrecido, mucho menos, en los del blanquiazul que habían sido sus verdugos.

¡Ah!, pero eso sí!, les pidió a cambio que de cada uno de los asistentes, convenzan a otras cinco para que voten por él para quedar a mano. Se trata de la vieja fórmula y el efecto paraguas y con todo esto, se fueron a sus casas felices y contentos: unos con la promesa y el otro, sumando votos imaginarios. Total que ofrecer no envilece, como tampoco aquello de decir una cosa para conseguir otra.