jueves, 1 de marzo de 2012

Qué cosa es saber y qué ignorar


EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 3 de marzo, 2012.

La torre de St. Michel
Uno de los ensayos de Michel de Montaigne (1533-1592) lo dedicó a explorar cómo es que debería ser la educación de los hijos, un ensayo con el que hemos vuelto a comprobar la sabiduría de este hombre para expresar, desde su torre en St. Michel, lo que pensaba al respecto y que viene a cuento después de haber visto el documental De panzaso de Juan Carlos Rulfo basado en un texto de Carlos Loret de Mola en donde no hay nada nuevo, excepto el hecho de volver a sacar los trapitos al sol del sistema educativo.

“La mayor dificultad está en tener una acertada dirección y educación de los niños”, decía Montaigne y con eso establece el marco de referencia, pero sin perder de vista cómo debería de ser la educación nos dice “que el maestro comience a mostrar ante sus ojos el exterior de las cosas, haciéndolas gustar, escoger y discernir por sí mismo, ya preparándole el camino, ya dejándole en libertad de buscarlo”, y uno piensa cómo ahora con el mundo virtual hay mayores posibilidades de mostrar ese exterior de las cosas para que sean ellos los que puedan curiosear y aprender, mientras recorren los caminos de la vida si es que hay alguien que se los muestre porque, tal parece el ausentismo es sustantivo.

“Conviene que lo aprendido por el niño lo explique éste de cien maneras diferentes y que lo acomode a otros tantos casos para que de este modo pueda verse si recibió bien la enseñanza y la hizo suya.”

Eso es, explicar las cosas que vamos descubriendo y tratar de conectarlas con otras de tal manera que nos permita asociar lo aprendido con la realidad y una materia con la otra, y que así, las matemáticas resulten más interesantes si las puedo conectar con la geografía. Qué más si puedo asociar la belleza de las demostraciones geométricas con la poesía y así el Teorema de Pitágoras podría ser un poema de esta manera:

En un triángulo rectángulo,
el cuadrado de la hipotenusa
es igual a la suma del cuadrado de sus catetos.

Esta es una bella manera de enunciar una verdad y cómo un poema de Lope se puede convertir en teorema, cuando dice:

Ir y quedarse, y con quedar partirse,
partir sin alma, e ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse.

Ojalá que los niños se atrevan a tocar los extremos entre el mundo abstracto de la poesía y el de las matemáticas para que encuentren que todo forma parte de un mismo universo. Entonces, los trapitos al sol de Rulfo en ese documental pueda servir para modificar un sistema que no cumple las expectativas mínimas y que las nuevas generaciones sepan, por lo menos, “qué cosa es saber y qué cosa ignorar.”