martes, 29 de mayo de 2012

El virtuosismo de Lang Lang

INFOSEL, Crónica cultural del jueves 31 de mayo, 2012.

Lang Lang, levitando en su piano.
Mañana viernes 1º de junio a las 20:00 horas estará en el Palacio de Bellas Artes Lang Lang, un virtuoso del piano nacido en China en 1982, quien desde que era un bebé y tenía tres años empezó a tocar como podía las teclas del piano de su casa. Desde entonces, ha venido acumulando enseñanzas, técnicas, premios y una experiencia que, ahora, con apenas treinta años de edad pertenece al primer circuito internacional de pianistas y se considera uno de los mejores interpretes de este siglo XXI.

Le hemos seguido la pista en TV en Film& Arts y hemos visto cómo y de qué manera cuida lo que interpreta de una manera obsesiva. Por eso, una vez que ha librado lo básico de las obras a interpretar, puede volcar su pasión en esa música que viene desde el fondo de su alma hasta las teclas del piano, pasión que la expresa por la forma que maneja las tonalidades, los ritmos y las texturas, sobre todo, cuando se trata de interpretar a esos grandes maestros como al romántico Federico Chopin (1810-1849) o al virtuoso Franz Liszt (1811-1886), dos compositores y dos virtuosos del piano que son los que va a interpretar este viernes por la noche. 

Desde el siglo XVIII los compositores usaban el piano para componer sus obras, como imaginamos lo hacía Wolfgang Amadeus Mozart, que  luego, entre muchas otras obras compuso una buena colección de sonatas desde que era pequeño y nos da gusto poder seguirlas y disfrutarlas con esas sus pequeñas-grandes complicaciones, en donde parece que estaba jugando, pero de pronto expresa situaciones de fondo, ambiguas o contradictorias.

O las del sordo de Bonn, el maestro Ludwig van Beethoven que tecleaba su piano destartalado en su estudio, sin poder escuchar gran cosa, excepto, lo que imaginaba con claridad mientras pasaba al papel pautado las notas con esas obras que son un portento.

Chopin fue un artista que creemos desde el primer día que se sentó al piano no se volvió a levantar hasta morirse jovencito con una tuberculosis galopante, después de haber compuesto obras cargadas de melancolía —que es fantasía— por su Polonia y por esa vida que logró expresarla —y nos podemos ver en ese espejo—, con gran sensibilidad como escuchamos en cada una de sus obras o cada uno de sus Estudios como los que Lang Lang va a interpretar mañana como los doce del Opus 25 que, como su nombre lo indica, son exploraciones y búsquedas para encontrar los límites y las posibilidades del piano, y son obras que nacen, crecen, se reproducen y mueren a imagen y semejanza de nosotros y cuando entendemos eso, nos quedamos helados; además, va a interpretar el Romance y Liebestraum (El sueño de amor) No. 3 de Franz Liszt, obras para piano en donde podremos gozar de la vida descubriendo cómo las interpreta el joven Lang Lang para que plasme y nos describa las narraciones pianísticas con su estilo refinado en donde reconoce y cuida de la textura, de los ritmos y de las emociones que están en sus textos musicales que fluyen entre líneas, como lo quiso expresar el viejo Liszt y que cada vez que les ofrecía un concierto, su audiencia levitaba.

¿Quién no ha tenido sueños de amor como los que ahora nos narra Liszt al piano? Seguramente descubriremos eso que está detrás de sus melodías, para encontrar de lo que están hechos los sueños amorosos sin importar que se desvanezcan mientras avanza con paso firme, volátiles como es la música para saber que apenas existen, antes de transformarse y desaparecer como sucede con el amor, cuando nos damos cuenta que ahí está y existe —a primera vista—, pero que se ha transformado en algo diferente. Liszt deslumbraba por el vigor con el que interpretaba sus obras y por su carisma que lo convirtió en un líder natural. Sus contemporáneos aseguraban que era el pianista más avanzado de su época, como ahora dicen de Lang Lang lo es y que usted podrá comprobar.