sábado, 28 de julio de 2012

Isla de Maravailla

EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 28 de julio, 2012.

Lluvia de oro en el Estadio Olímpico de Londres.
Eso que vimos ayer al mediodía —cuando en Londres eran las 20:12 horas, como el año de las Olimpíadas—, junto con otros mil millones de personas en el mundo, bueno, pues la ceremonia fue diseñada por Danny Boyle, director artístico que armó sus Isles of Wonder o Islas de Maravilla, espectáculo basado en La tempestad de Shakespeare basado en uno de los textos (de Calibán el nativo de la Isla) que fue declamado por Kenneth Branagh: La isla llena de rumores, sonidos, así como dulces y placenteros cánticos que dan placer y no hieren... y lloraría al despertar y no poder soñar de nuevo.

Dicen que es el más grande de los espectáculos que ha habido sobre la tierra hecho con unos £81 millones de libras esterlinas —uno mil setecientos millones de pesos—, sólo para que nos acordemos de “quiénes somos, quiénes fuimos y quiénes seremos.”

Boyle propuso “sostenernos sobre las espaldas de esos gigantes que forman parte de nuestra historia, t son la sombra de nuestros predecesores” y, para que se escuchara la música que habían preparado tuvieron una potencia de un millón de watts en unas 500 bocinas por todo el Estadio. En TV “sonó” impresionante.

El Estadio Olímpico tuvo 80 mil espectadores, 15 mil voluntarios, mandaron hacer 23 mil vestuarios y doce horas de una música compuesta a propósito en 15 mil metros cuadrados de escenografía y con 13 mil objetos de utilería y todo esto para no quedarse atrás de la ceremonia de los chinos en Beijing 2008.
La presencia de la reina Isabel II no podía faltar, como tampoco los de su familia, así como el protocolo de bienvenida hasta llegar al encendido de la llama olímpica como el punto culminante apoyado por la música que ha sido compuesta nada menos que por… Producciones Frankenstein, como si faltara algo de ese humor inglés, ahora en memoria de Mary Shelley.

Estuvieron 16 mil atletas que venían de 206 países. ¿Serían todos esos países equivalentes a las 206 Islas de Maravilla? Ellos son, en realidad el verdadero espectáculo: atletas que buscan una medalla, ser más altos, fuertes y rápidos y que ya están listos para competir en todo aquello que el hombre ha podido inventar y hacerlo en esta ocasión sobre esta Isla de Maravilla, por un cetro sometida, en esta tierra majestuosa, este sitial de Marte, este segundo Edén, este casi paraíso y fortaleza construida por la propia Natura contra la mano infectada de la guerra; esta feliz estirpe de hombres, este pequeño mundo, esta joya engastada en plata por los océanos, que, como muralla, la protegen y la defienden —como un foso que rodeara el castillo—, contra la envidia de otras naciones menos venturosas; este lugar bendito, esta tierra, este reino de Inglaterra, como decía el viejo John de Gaunt hijo de Eduardo III un hombre que representa a estos ingleses del siglo XXI tan orgulloso de ofrecer ese territorio como escenografía para las competencias que tanto vamos a disfrutar.