miércoles, 25 de julio de 2012

Risas y carcajadas

INFOSEL, Crónica cultural del jueves 26 de julio, 2012.


Hace diez años vimos Las obras completas de Shakespeare (abreviadas) con Rodrigo Murray, Diego Luna y Jesús Ochoa y ahora, la semana pasada, fuimos al estreno de esta misma obra renovada como la lluvia del verano dirigida por Antonio Castro y adaptada por Flavio González Mello para integrarla a estos tiempos que vivimos. Tiene un reparto con tres actores de primera: una vez más el experimentado Rodrigo Murray, acompañado de Arath de la Torre y Osvaldo Benavides y entre los tres hacen un trabajo de titanes para que nos podamos reír y carcajear desde que empieza la obra y nos amenazan con representar “todas” las obras del Bardo: treinta y tres en el primer acto “ya sea tragedia, comedia, historia, pastoral, pastoral-comedia, histórico-pastoral, trágico-historia, trágico-histórico-cómico-pastoral”, y cuatro en la segunda parte, para integrar así el universo completo clasificado tal como lo hizo el viejo Polonio para apantallar a Hamlet el príncipe de Dinamarca que, por cierto, es una obra que está reservada para la segunda parte después del debate “político” que hay con estos tres candidatos para ver quién es el mejor hace ese papelón.

En el debate escuchamos a Murray diciendo que “hará un Hamlet con falditas, pero con muchos pantalones”, que recuerda los otros debates nacionales. Por ahí aparece un Macbetl, señor de Cacaxtla que ambiciona ser el gran Tlatoani, gracias a las brujas y chamanes que destapan su ambición en esta versión legendaria escrita quién sabe cuando.

Desde el principio los actores se ganan al público y mantienen una buena relación con diferentes formas de expresarse, incluyendo un reality show para escenificar a Rey Lear con una de sus hijas mayores y la moderadora de la TV que trata de apaciguar la furia del Rey, antes de pasar a la casa de los Capuleto donde hay una fiesta y baile rumbero para que Romeo se ligue a su Julieta marcando un buen ritmo y abreviando todo lo demás.

Obras completas de Shakespeare (abreviadas), está en el flamante Teatro López Tarso del Centro Cultural San Ángel con una producción renovada y esa brutal imitación burlesca con unos actores que despliegan tanta energía como lo podemos imaginar.

Es una obra construida con humor y por eso las histórico-trágicas se convierten en una lucha libre sobre el ring en donde la corona de los York enmascarados se enfrentan a los de la cabellera de Lancaster: en esta esquina tenemos a Ricardo II (York) que se enfrenta el joven Enrique Bolingbroke quien lo domina para convertirse en Enrique IV y heredar su cabellera a su hijo mayor, al héroe de Agincourt como fue Enrique V que, a su vez, le pasa la estafeta a su hijo en pañales quien sería coronado como Enrique VI para ser derrotado por el villano de villanos de los York, ese deforme como fue Ricardo III que en el suelo ofrecer con tal de salvarse ‘su reino por un caballo’, hasta que es derrotado por el conde de Richmond (Enrique VII) quien fuera el padre del rey Enrique VIII con quien termina esta lucha sin igual.

También están las romanas: Coriolano, el generalote en desgracia cuando su madre lo empuja para ser Cónsul en la reciente República; siglos después, la conspiración de Julio César y su reclamación a Bruto (su hijo putativo): Et tu Brutus?, antes de caer apuñalado al pie de la estatua de Pompeyo el Grande, antes de ver cómo a orillas del Nilo Marco Antonio se debate entre el poder y la lujuria con su Cleopatra, antes de terminar con esta serie en plena decadencia del Imperio Romano cuando el general retirado Tito Andrónico, ahora manco prepara una cena como el chef-Murray, acompañado de su “pinche” hija Lavinia-Osvaldo quien después de haber sido violada le han cortado la lengua y las dos manos y con todo y esto, así, entre cantos del padre con su hija, degüellan al violador, lo machacan, lo hornean y hacen un delicioso pastel de carne que se comerá su madre, la reina Tamora, enemiga de Tito y esposa del emperador Saturnino. 

Parodia de parodias, fiesta del buen humor y del ingenio en donde uno sale renovado.