miércoles, 1 de agosto de 2012

Algo podrido hay en Dinamarca

INFOSEL, Crónica cultural del 2 de agosto, 2012.

David Tennant-Hamlet, detrás del rey Claudio-Sir Patrick Stewart. RSC.
Dicen que Gregory Doran (1958-) es el más grande de los shakesperianos de su generación y, tal vez por eso, en septiembre toma posesión como Director General Asociado de la Royal Shakespeare Company (RSC) sustituyendo a Michael Boyd. Doran ha producido varias obras que, según la crítica resultan notables como ha sido en el 2008 un Hamlet que ahora lo transmiten en TV por Films & Arts con el joven David Tennant (1971-) como el príncipe de Dinamarca; Sir Patrick Stewart (1940-) como el tío Claudio, el rey usurpador; Mariah Gale como Ofelia; Penny Downie como Gertrudis y el viejo Olivier Ford Davis como Polonio el viejo consejero del Rey.

Se dice que Hamlet es una de las obras más grandes jamás escritas y por eso creo que bien vale una pequeña crónica si es que tienen razón pues, a pesar de que no hay un Hamlet definitivo, podemos reconocer que hay algo de este personaje en cada uno de nosotros y por eso, según quién haga ese papel, vemos ciertas características que definen la versión de este joven del que ya sabemos todo lo que le pasa: ha muerto su padre y sospecha que ha sido asesinado. Su tío Claudio ha usurpado la corona y se ha casado, feliz, con su madre la reina Gertrudis, quien no guardó el duelo como se acostumbraba en la Dinamarca medieval.

Toda la estructura se sostiene sobre la idea de tener que vengarse de la muerte de su padre y, a partir de esa idea, tenemos varias lecturas: una, como thriller donde trata de confirmar si el asesinato, según se lo cuenta el Espectro es cierto o no; dos, puede ser una obra de espionaje que, en este caso, como si fuese un programa de Big Brother, ¿se acuerdan? todos en ese castillo son grabados las 24 horas del día, así como lo que pasa en Elsinore y como era la paranoia que vivió Shakespeare en esa Inglaterra donde querían asesinar a la Reina.

También la podemos ver a través del cristal del incesto, pues el hijo desea a su madre tanto como la deseaba su tío Claudio quien logra poseerla felizmente. Y puede ser leída como toda una alegoría de la lucha que pudo haber entre la iglesia católica y la anglicana, usurpadora desde que Enrique VIII, el padre de Isabel I, había terminado relaciones con el Papa y con Roma.

La versión de Gregory Doran aprovecha las ventajas que tiene la TV y, gracias a los acercamientos, David Tennant puede decir sus soliloquios murmurando, sin tener que pensar en hacerlo como lo hacen en el teatro para que los escuchen los de la última fila.

Hamlet no entiende cómo se puede vivir en medio de la corrupción: algo podrido hay en le reino de Dinamarca, como dice Marcelo y tampoco entendemos por qué no toma las armas contra el enemigo y enfrentándolo acaba con su enemigo. Se dice fácil, sobre todo si nos ponemos en su lugar por un momento: es un estudiante de filosofía (no un guerrero como Fortinbrás, el noruego) de la Universidad de Wittenberg (no en la guerra o de cacería con su padre), es, pues, un hombre de paz que de pronto tiene que tomar una daga y salir a clavársela a su tío. Bueno, pues no es nada fácil.

Sabemos que al principio más que un hombre de acción (negocium), era un pensador (ocium) y, aunque sabe que tiene que hacerlo, parece que pide tiempo: “espérense un momento, vamos a pensar bien las cosas”, parece que nos dice, posponiendo la venganza hasta el final de la obra.

Enfrentar el mundo de corrupción y no saber qué hacer una vez que la descubrimos y nos preguntamos ¿por dónde empezar? y no sabemos cómo se puede vivir en medio la podredumbre de todos los días cuando tanto en México como en Dinamarca sabemos que hay algo podrido.