miércoles, 26 de septiembre de 2012

Zi Dan en medio de la corrupción en China

INFOSEL, Crónica cultural del jueves 27 de septiembre, 2012.

El maquillaje excepcional de los cantantes de la ópera china.
Así como cada año llega el otoño para refrescar el ambiente, desde hace cuarenta años llega por estas fechas el Festival Internacional Cervantino a la ciudad de Guanajuato listo para inaugurarse el próximo miércoles 3 de octubre y clausurarlo veinte días después, el 21 de ese mes, con espectáculos de todo tipo. Poco de lo que se presenta en esa ciudad viene a la ciudad de México, pero, en esta ocasión, sabemos que vendrá el Shangai Peking Opera Troupe al Auditorio Nacional el día 11 con La venganza del príncipe Zi Dan, una ópera basada en Hamlet de Shakespeare para ver cómo es que ese príncipe se desenvuelve en medio de la corrupción en China, hasta que puede vengar la muerte de su padre.

Durante tres fines de semana Guanajuato hace su otoño con el turismo y por eso, los hoteles y las calles se llenan de gente que durante el día disfruta al aire libre viendo a los mimos ejercitan sus músculos faciales y los por la noche, después de lo que vayan a ver, los antros se abarrotan con altos decibeles del punchis-punchis sin importar lo que digan los vecinos: son días para tirar cohetes.

Los países que son los invitados de honor participan de tal manera que imagino les permite a los organizadores bajar sus costos. Este año vendrá de Austria la Camerata Salzburgo; Polonia traerá al Teatro Piens Kozla con una versión de Macbeth y Suiza participa con la Camerata de Berna, y de México, Luis Mario Moncada presenta con la Royal Shakespeare Company Un soldado en cada hijo te dio fusión que ha hecho entre el Código Tenoch y la villanía que el bardo ha expresado, entre otros, en su Ricardo III.

No hay duda que los artistas nos abren los ojos y hacen que veamos las cosas que, a lo mejor, por las prisas de todos los días, nos pasan desapercibidas. Ellos son los que provocan una especie de felicidad si nos permiten ver algo que pasó inadvertido, aunque esté en chino, como puede ser la angustia del príncipe Zi Dan cuando descubre la corrupción que existe —ahora en China— hasta que un guardia exclama asombrado que algo está podrido y, a partir de ese asombro, deja pasar el tiempo hasta que reacciona, como seguramente lo va a cantar la troupe china para que confirme si lo que le dijo el espectro de su padre era o no cierto. Para sobrevivir, se hace el loco en medio de ese mundo que apesta.

La ópera china la asocio con M. Butterfly, una otra obra de teatro que vimos hace años en Nueva York, en donde un europeo se enamora de una cantante de la ópera china que, además de ser cantante era espía y en lugar de ser mujer era hombre —asombrados, vemos cómo se transformaba en nuestras narices—, pues los cantantes eran (no sé si lo sigan siendo) de sexo masculino, como los actores de la Inglaterra isabelina. Desde niños forman parte de la compañía y aprenden a cantar, a maquillarse y a moverse con delicadeza femenina, cantando en ese idioma que nos resulta extraño, pero que no por eso menos bello —con sus ritmos y melodías— y exquisitos cuando expresan con claridad los sentimientos desde que alguien se pregunta ¿quién va? —que tratamos de responder, como si nos preguntaran a nosotros—, hasta que, antes de expirar Zi Dan sabe que lo demás es silencio.

Los polacos ponen en escena en Guanajuato la versión de Macbeth, el lado oscuro del poder de un escocés que, después de su regicidio, sabe que no volverá a dormir: ¡Macbeth ha matado al sueño! El inocente sueño, el sueño que teje sin cesar la maraña de preocupaciones, la muerte del ir viviendo cotidiano, el baño de la fatiga, el bálsamo de la heridas de la mente y el plato fuerte en la mesa de la Naturaleza, el principal alimento del festín de la vida.