miércoles, 24 de octubre de 2012

A un clic del Shakespeare World Festival


INFOSEL, Crónica cultural para el jueves 25 de octubre, 2012.
Romeo y Julieta, obra que presentó el Grupo Galpao de Portugal.
En abril de este año, previo a las Olimpíadas de Londres del 2012, empezó el Shakespeare World Festival después que los organizadores invitaron a treinta y seis países para que cada uno de ellos pusieran en escena una obra de Shakespeare que se presentaría, entre otros teatros y ciudades, en El Globo de esa ciudad.

Un hecho insólito que habla de varias cosas, entre ellas, de la vigencia de las obras de este dramaturgo isabelino, así como, de su presencia en todo el mundo. Nos quedamos con la boca abierta con ese proyecto y con las ganas de haber estado en Londres toda la primavera para ver la puesta en escena de esas treinta y seis obras.

México, si se recuerdan, llevó la versión de Enrique IV, Primera Parte en donde conocemos a Sir John Falstaff, uno de los más grandes personajes que se han creado para el teatro que, sin duda, produce toda clase de sentimientos encontrados: como el amor y el rechazo; el buen humor y la ironía o cinismo; su hablar con la verdad aunque les pese a los demás y, al mismo tiempo, aceptar con naturalidad sobornos como los que le ofrecen para que no se lleve de los hijos en la leva que hace para el ejército de Enrique IV y que sean «carne de cañón» y, al mismo tiempo, se pregunta qué es el honor que es lo que tiene que es la principal causa con la que sostienen esas carnicerías.

Bueno, pues la buena noticia o, mejor dicho, la magnífica noticia es que podemos verlas en la red en el sitio llamado The Space y mágicamente, a un clic de distancia, tal como es el mundo virtual en este siglo XXI, podemos verlas como si estuviéramos parados entre los «mosqueteros» de El Globo y, en algunos casos, hasta bajo la lluvia, como sucedió en la puesta en escena de Medida por medida con el teatro Vakhtangov de Moscú en donde enfatizan la impotencia y la furia de la joven Isabella, la novicia y hermana de Claudio, condenado a muerte en esta obra, que es un tratado, entre otras cosas, sobre el abuso del poder con un quinto acto sorprendente que sintetiza el dolor de esa joven impotente objeto sexual sin que pueda hacer algo al respecto.

No puedo más que asombrarme que podamos ver todas y cada una de ellas con las diferentes compañías del mundo en su idioma y, la mayoría, con subtítulos en inglés, para disfrutar desde nuestra pantalla Medida por medida o la versión coreana del Sueño de una noche de verano, convertida en parodia por la compañía Yohangza de ese país, para niños, con personajes como títeres que se persiguen y se dan de nalgadas y se tropiezan unos sobre los otros.

Hay dos versiones de Romeo y Julieta: una brillante, con el Grupo Galpao de Portugal que es un largo fado cantado por y para los enamorados mientras nos van contando su tragedia acompañados por la música con una puesta original, festiva, en donde combinan sus artes circenses con un poco de gimnasia y un buen humor despiadado en algunos de sus personajes para también escuchar los sonetos a Julieta en portugués (ese idioma que, según tía Luisita, era «como el español deshuesado»), con una escenografía original y eficiente para el transporte de la Nana que tiene que ir de un lado para el otro. Y otra, negra como es la de la Compañía de Teatro de Badgad, tremenda aunque sólo podemos ver un tráiler en un Irak destruido entre los Sunni y los Shía que se matan dejando a la población exhausta.

El mercader de Venecia la presenta el Teatro Nacional Habima de Israel, felices de estar en El Globo como el resto, nos dejan claro desde el inicio de qué lado van a estar en el juicio de Shylock entre los mercaderes y el judío y su deseo de venganza entre las garras de los abogados (Porcia disfrazada de litigante). Una versión que, de otra manera, nunca en la vida hubiéramos podido ver y disfrutar.