sábado, 3 de noviembre de 2012

Chupando el agua del mar


EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 3 de noviembre, 2012.
Sandy visto desde el satélite en su formación geométrica.
Cuando se conjuntan los fenómenos de la Naturaleza la resultante es el caos: si hay luna llena, sube la marea; si hay una onda fría que desciende desde Canadá, ésta abraza a Sandy, el ciclón con nombre de niña convertida en toda una señora tormenta tropical, para convertirla en una pesadilla a 30 km/hr, girando a más de 150 para destruir e inundar todo lo que encontraba a su paso como el Tiempo y su guadaña que corta todo lo que se le pone por enfrente.

Los niños creen que ese caos es por los pleitos de sus padres como el producido en la costa Este al Norte de América que tuvo como víctimas a esos miles o millones de personas que vivían por ahí y que tuvieron que quedarse encerrados por las alturas de NY a oscuras, alejados de las ventanas, escuchando, sin poder dormir, el silbido del viento a su paso por esa ciudad de hierro y la costa de los alrededores.

Como diosa de la Naturaleza, Titania sabía lo que sucedía cuando se peleaba con Oberon en el Sueño de una noche de verano: «Ya no nos hemos vuelto a reunir en la colina, en el bosque o en la pradera, ni en la fuente de cantera, ni en la orilla del raudo arroyo, ni en la playa, al margen del mar para bailar caracoletas aprovechando al viento chiflador.

»Por tus pleitos, has fastidiado nuestros gozos y, en venganza, los vientos silban en vano con sus flautas, chupando el agua del mar para formar una neblina y luego dejarla caer sobre la tierra… El campo, donde jugaban los nueve hombres, está enfangado y el pintoresco laberinto de verdes lascivos ya no se distingue: se han borrado sus huellas.

»Los mortales quieren tener un invierno alegre y no hay noches benditas, ni cánticos, ni villancicos. La Luna, señora de las mareas, pálida por su enojo, humedece el aire y hace que el reumatismo abunde; y, a través de esta destemplanza, vemos que las estaciones se alteran y la canosa helada caiga sobre el fresco regazo de la rosa encarnada y el viejo Invierno se burle y en lugar de su fina corona de hielo se ponga una guirnalda de olorosos capullos… y el mundo, aterrado por estos cambios, ya no sabe cuál estación es cuál. Esta progenie de demonios son producto de nuestras discusiones y diferencias... somos sus padres y, por eso, somos el origen de todo esto.»

Ahora hemos visto cómo llegaron las marejadas y los orgullosos ríos han dejado que su agua entre a los sótanos durante dos días, sin nada que hacer más que contarse cuentos —que ya no saben cómo hacerlo— para apaciguar a los niños, si lo había o a los mayores si es que sobrevivieron.

Esa es la fuerza de la Naturaleza que nos asombra cada vez que se muestra de esa manera.