sábado, 1 de diciembre de 2012

Encontrar el tesoro fuera de la isla


EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 1 de diciembre, 2012
El tesoro de la Isla
No pude ir a la FIL este año como prometí hacerlo para buscar el tesoro perdido, ese libro que podría ser guía o instructivo de la vida, pero, lo que son las cosas, fue en casa donde me topé con uno de esos que nos pueden cambiar la visión de la vida. Bueno, no fue estrictamente en casa, sino en el salón de clases cuando hablaba con mis alumnos del ITAM sobre un estilo de liderazgo perverso como el que abusa del poder, basado en Medida por medida de Shakespeare: una obra gris, enlodada desde que empieza. Pero, cuando Antonio, uno de mis alumnos, hizo una lectura del diálogo del Duque (disfrazado de fraile), cuando visita al joven Claudio en su celda y le dice, entre otras cosas, que acepte la muerte (pues está condenado por una falta menor, como la de haber embarazado a su pretendiente), es en esa lectura que escucho atento en donde encuentro una joya, como la perla que puede uno encontrar en medio del lodo, y escucho el texto completo para luego regresar a una de las líneas, uno de esos átomos que resulta ser una buena instrucción de la vida que deseo compartir con ustedes, para que luego me digan si realmente creen que les puede servir a ustedes para vivir mejor:

No eres feliz, porque te esfuerzas por conseguir lo que no tienes y lo que tienes, lo olvidas. (Medida por medida, 3.1. 21-23)

Cuando escuché esto que leía Antonio, pensé en eso que había dicho en Berlín el maestro Peter Brook: «momento a momento, lo que nos ofrece Shakespeare es de tal magnitud y tal densidad que demanda de todos los recursos que pueda ofrecer nuestra imaginación. Esto es lo que significa ‘poesía’. No la poesía como belleza, sino la poesía compactada, la poesía como un lenguaje cargado de intensidad. Cada línea en Shakespeare es un átomo y la energía que puede liberar es infinita si es que encontramos la manera de abrirlo.»

Por eso estoy feliz de haber descubierto y de haber podido abrir este átomo cuando de pronto, como debe ser, está uno concentrado y enfocado en lo que está haciendo para ver cómo brinca la liebre en una línea con un diálogo obtuso y a partir de ese momento, pasarme todo este tiempo tratado de asimilar lo que quiso decir, hasta encontrar más de un sentido, una vez que hemos abierto ese átomo, para que nos da la energía que prometía Peter Brook.

De pronto me doy cuenta que nos pasamos la vida deseando lo que no tenemos, ambicionando otras cosas y nos olvidamos o negamos o no apreciamos, o lo peor, no amamos eso que tenemos y la vida se nos va de las manos, pensando en lo que no tenemos, sin darnos cuenta del valor de lo que hoy tenemos. Creo que de eso se trata, ¿no creen?