Sueña en grande cuando sueñes


EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 15 de diciembre, 2012. 
Soñó Lorena Ochoa a jugar bien el golf: llegó a ser la número uno del mundo.
De los campeones queremos saber todo: cómo le hicieron, qué clase de pruebas y sacrificios enfrentaron para llegar a ser lo que fueron como es en este caso Lorena Ochoa (1981-) que llegó a ser la número uno del mundo en el golf, cosa que se dice fácil, pero que sabemos es toda una vida de esfuerzo, constancia, éxitos y fracasos. Ahora nos cuenta todo esto, desde que poco a poco empecé a ganar confianza, a sentirme más segura, aprendí a viajar, a jugar bajo presión, a ser responsable, a acoplarme y a estar sola.

Esta joven tapatía, tan querida en Guadalajara como en todo México, desde los nueve años —sí, nueve años— fue campeona del mundo en el golf y lo logró hacer durante cinco años consecutivos —récord Guiness—, de tal manera que, a los trece ya había viajado por el mundo en unos años felices como creemos que es el paraíso de la infancia en donde siempre la acompañó su padre, Javier Ochoa “la Sobina” —amigo querido, junto con Memo Kunhardt y otros del grupo amigos del alma desde los años cincuentas que fue cuando llegué de México para vivir en Guadalajara. Lorena habla de su padre con cariño: ha sido el principal promotor de mi carrera… si yo sufría, él sufría más.

Ahora acaba de publicar sus memorias y estas resultan ser muy aleccionadoras y sin pretensiones literarias, fiel a ella misma, como si estuviera platicando sencillamente: desde que era niña quería ser la mejor del mundo; en 2010, se despidió de la LPGA y nos cuenta cómo tenía esos sentimientos encontrados aunque sabía que era el momento de ir por otros sueños, ahora más grandes.

Soñar en grande. Mi vida, el golf y cómo llegué a ser la número uno del mundo (Grijalbo, 2012) así lo tituló esto que resulta ser un manual para entender cómo vivir el oficio que hagamos —y le agrego, sin importar si llegamos o no a ser la (o el) número uno del mundo—, porque, hacer lo que hacemos con pasión es lo importante y si lo asociamos con el concepto de ‘visión’ como la entiendo y promuevo, estamos de acuerdo con ella que es ese sueño que cada quien tiene, como lo tuvo Lorena, para hacer en esta vida lo que más le gusta de manera apasionada.

Le encontré gusto al juego y se dio cuenta desde chiquita de la facilidad que tenía para pegarle a la bola... el don (que tenía) para el golf… donde se requiere de disciplina, ética, apoyo de los seres queridos y muchos esfuerzos para afrontar los desafíos

El golf es un deporte individual y por eso, el peor enemigo, es uno mismo, ese fantasma que no nos permite ser ganadores y tolerar los triunfos, pues como ella dice: se trata de resistir hasta el final realizando el máximo esfuerzo para lograr los mejores resultados.

La vimos ganar estando por debajo de sus contrincantes: inspirada doblegaba a ese espíritu perdedor, para sacar del fondo de su alma su deseo por triunfar, como tantas veces lo demostró.

Por eso, leer esta memoria, nos alimenta con su experiencia en donde lo natural es lo que genera mejores resultados que bien podemos aplicar a nuestra vida.