Detener el deterioro: Nairobi


EL INFORMADOR, Tertulia del sábado 23 de febrero, 2013.
Una vista de la ciudad de Nairobi, África.
Habría que convertir urgentemente todos los debates sobre medio ambiente para en acciones. No podemos esperar ni debemos resignarnos a que los avances sean débiles y se lleven a cabo en más tiempo” —dijo Federico Ramos, Secretario de Medio Ambiente español ahora que se reunieron todos los responsables del medio ambiente en la ciudad de Nairobi, África. Mientras, hemos visto unas imágenes aterradoras producto del deshielo en los polos, así como los efectos devastadores que, año tras año, se llevan a cabo por el cambio del clima.

Y pensar que una vez, como si fuese en la otra vida, ‘la Naturaleza era nuestra mejor consejera’, como decía el duque exilado que se había instalado en el bosque de Arden como lo podemos leer en Como les guste de Shakespeare:

«Hacía tiempo que habían encontrado un claro en el bosque para poder instalarse y estaban cerca de unas cuevas donde podían pasar la noche al lado de un arroyo que era el que alimentaba al río que corría dando sus caprichosas vueltas, hasta que lo perdían de vista. Habían aprendido a vivir en medio de la naturaleza, apartados de la civilización y, sobre todo, de la corte. Un día el duque quiso compartir lo que había aprendido en este nuevo entorno y empezó a decirles a sus compañeros lo bueno de este cambio —en lo que podemos calificar ahora como un gobierno sustentable—, haciendo un balance de la vida que llevaban ahí, después de haber abandonado las exigencias de la Corte, incorporados como estaban a la naturaleza y con los pies en la tierra, literalmente, apreciando lo que realmente es importante:

»—Me pregunto, amigos y hermanos del exilio, si las viejas costumbres no son las culpables de que ahora sea más agradable esta vida. ¿No estamos en el bosque mejor, libres de peligro como es estar en medio de una Corte envidiosa?… Sólo sentimos la diferencia de las estaciones y el frío del invierno, sobre todo cuando sopla el viento y nos envuelve hasta llegar a mordernos y encogernos de frío. Entonces sonrío y me digo: ‘por fortuna, esto no es como las adulaciones cortesanas; este frío es un buen consejero que me convence y me hace pensar en lo que realmente soy’. Dulce es el fruto de la adversidad que se parece al sapo, horrible y venenoso, pero que lleva en su cabeza una perla preciosa como adorno. Esta vida que llevamos al aire libre, entre los seres de la naturaleza, no tiene por qué cumplir con los ritos de la vida pública. Ahora conversamos con los árboles y leemos libros completos en la corriente del arroyo; escuchamos sermones en las piedras y en todo esto, encontramos el bienestar por todos lados.»

¿Cómo hacerle para corregir lo que estamos haciendo? ‘Debemos implantar modelos económicos que nos permita desarrollarnos a partir del uso racional de los recursos naturales’ —dijo Ramos en Nairobi y es lo mismo que se viene proponiendo desde hace años, pero tal parece que los gobiernos poderosos no hacen tanto caso ni saben, como el duque conversar con los árboles, ni leer todo eso que les puede decir la corriente de un arroyo.

Cuatrienios en Estados Unidos y sexenios en México sin considerar que la Tierra parece que está rebasada y no podrá recuperarse de esta enfermedad irreversible. ¿No creen que es momento para que cada uno de nosotros haga algo y entre todos podamos conservar esta perla azul del universo?